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Un barrio coruñés fomenta la lectura a través del intercambio de libros

Viernes, 17 Agosto 2018 16:08
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El barrio coruñés de O Castrillón-Urbanización Soto lleva años practicando el intercambio de libros cada vez que llega agosto, como una de las actividades incluidas en su programa de fiestas. A las once de la mañana, en la coruñesa plaza de Pablo Iglesias, dos voluntarias ya han dispuestos dos mesas con cuatro caballetes; en cada una de ellas algo más de un centenar de libros, en una solo volúmenes para adultos y en otra todo tipo de literatura infantil.

 

Ramiro Otero, presidente de la asociación, aclara que "la diversión, la música todo eso está muy bien", pero para ellos "también era muy importante fomentar el hábito tanto de la lectura como del reciclaje en los niños", y así fue como nació una bonita tradición que, los que la conocen, no perdonan. Es el caso de Tania y sus dos hijas, Paula y Noa, de cinco y dos años respectivamente, que miran absortas y felices todos los ejemplares que se muestran en la mesa de infantil. Una de las reglas de este trueque cultural es que uno se lleva el número de ejemplares que dona, aunque hay muchos que donan más de los que se llevan porque, en algunos casos, prima más liberar espacio en las estanterías que el afán lector.

 

Paula y Noa han traído una bolsa con varios cuentos ya leídos y releídos y las dos se muestran emocionadas de tener "crédito" suficiente para elegir; la mayor se queda con el segundo volumen de Shreck y la pequeña con uno de Pepa Pig y otro de la Bella Durmiente. Cristina, una vecina del barrio que se ha enterado de la iniciativa, acude con varios libros, dos catálogos del pintor Darío Basso y otro de Tomás Barros y "Campo de Marte" del gallego Xulio López Valcárcel; a cambio se lleva "La escala de los mapas", de Belén Gopegui y "El lejano país de los estanques", de Lorenzo Silva.

 

También Cristina se va feliz con sus dos nuevas "adquisiciones" y encantada con la iniciativa; uno de los ejemplares que ella ha dejado se lo va a llevar Luisa, que a su vez depositará otro. Antes de que Cristina se vaya, Luisa abre el que ella ha escogido y descubre que hay una dedicatoria, así que le pide que ya que lo deja escriba algo a modo de despedida; Cristina no lo duda y escribe "que los disfrutes" y Luisa asegura que cuando ella done ese libro también lo dedicará.

 

Teresa López es otra de las voluntarias que atiende este puesto de intercambio de libros y una veterana en la asociación; cuenta que antes de exponerlos al público hacen una pequeña criba para eliminar los libros que están deteriorados o en mal estado. Relata también que los mejores clientes son los niños entre los dos y los trece años; parece que a los adultos les cuesta más deshacerse de libros, es el caso de otra de las vecinas, Rosa, que está echando un vistazo a los ejemplares expuestos. "La verdad es que a mí me cuesta desprenderme de mi pequeña biblioteca, además muchos de los libros que tengo tienen un valor sentimental", explica; aun así asegura que ha visto algunos de los que le interesan y que buscará en casa aquellos "de los que menos duela" desprenderse. Lo que está claro es que el intercambio de libros gana adeptos cada año en este barrio coruñés, una eficiente y bonita manera de intercambiar, compartir y reciclar.

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