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Peritos apuntan a que los acusados del caso A Esmorga “limpiaron” parte del escenario

Lunes, 29 Abril 2019 17:16
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Nuevos agentes de la Guardia Civil que prestaron declaración este lunes en calidad de peritos por la muerte de un joven rumano en diciembre de 2014, encargados de las inspecciones oculares, han considerado “muy difícil” que Alexandru W.B. falleciese de forma accidental y han apuntado que la inspección ocular realizada tanto en la casa como en el vehículo les lleva a pensar que ambos escenarios fueron “limpiados” tras lo ocurrido.

 

En la quinta jornada de juicio celebrada hoy un perito de la Policía Científica ha sostenido que una persona “si levanta la mano alcanza la barandilla sin ningún problema” al tiempo que ha considerado improbable que se hubiese caído justo por el hueco al agua. "No era fácil caer por el hueco” al agua, ha sostenido este agente. La defensa de uno de los acusados trata de probar que el trágico suceso fue “un desgraciado accidente” y que el joven rumano perdió la vida tras “un forcejeo”, tesis que ha sido descartada por varios agentes de la guardia civil que llevaron el caso.

 

A este respecto, ha aludido a la existencia “de contradicciones” por parte de uno de los acusados, Eduardo L.F., respecto al arrastre del cuerpo tras advertir de la importante “distancia” que había desde el coche hasta el lugar donde supuestamente fue arrojada la víctima, y sobre el recorrido seguido esa noche supuestamente por el otro acusado.

 

Asimismo, otra agente que participó en la investigación ha recalcado que las lesiones sufridas por Alexandru W.B. se apreciaban “a simple vista” y consistían en “moratones en las dos manos, clavícula y marcas rojas alrededor del cuello” sumado al “fuerte golpe en la cabeza”, donde apareció “una brecha muy grande”, que no se serían compatibles con una caída. También llamó la atención sobre el hecho de que la víctima tenía “los labios hinchados y le faltaban piezas dentales”.

 

Durante el registro, los agentes hallaron en la casa “95 indicios” en el exterior, que apuntarían a que habría sido limpiada tras lo ocurrido y es que el lugar no fue inspeccionado hasta dos días después. En concreto, los investigadores hallaron “colillas amontonadas y húmedas” en un rincón del patio, como si “la zona hubiese sido limpiada y regada” además de advertir que “se notaba que la cocina la habían limpiado”.

 

En la misma línea descartó la tesis sostenida por el acusado Óscar E.L. quien declaró en el juicio que habían detenido el vehículo a la altura del canal porque la víctima le había acuchillado, ya que "no se hallaron restos de sangre", más allá de restos biológicos tanto de Óscar como de la víctima. Por último, “llamó la atención” sobre la “gran cantidad de ropa” que tenía el coche de uno de los acusados (entre ella, nueve camisetas, cazadoras, once calzoncillos, calcetines), lo que apunta a la posibilidad de que intentase huir.

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