PONTEVEDRA  |  A CORUÑA  |  LUGO  |  OURENSE  |  SANTIAGO  |  VIGO

Miércoles, 15 Julio 2015 14:26

A la vista está

por

 A la vista están todos los encantos que se pueden percibir en esta joven hispano- venezolana Garbiñe Muguruza, que le planta cara sin miedo a la musculosa masa de ébano denominada Serena Willians, hija de padres estadounidenses , actualmente divorciados, TESTIGO DE JEHOVÁ.

 

Seguramente el tenis, donde destacó desde el primer momento, a Serena le ayudó a superar el trauma del brutal asesinato de su hermana Yetunde en 2003 en el fatal mes de Septiembre cuando paseaba con un amigo por el suburbio de los Angeles.

 

A su hermana muerta dedicó la victoria en el Abierto de Australia 2007, a Yetude y a todos los que creyeron en ella. Su rival en Wimbledon 2 015 la hispana Garbiñe Muguruza, es, sin duda, la gran sensación de l Tenis actual.

 

A la vista están sus encantos físicos y sus habilidades tenísticas. Alta, espigada, decidida, posee una derecha y revés ganadores, saque potente , gran pegada y lanzamiento potente de pelota.

 

Este nombre,Garbiñe, parece que quiere sonar debilmente a Carmiña pero nada que ver este apelativo gallego por los cuatro costados, con el vasco que ostenta esta beldad veinteañera hispano-venezolana. ¡ Pásmense ¡.

 

Este nombre vasco, traducido al castellano, equivale a Purificación y significa limpio y puro , Su origen, como ya se dijio, es vasco, y se conocen personajes célebres que llevan este nombre. Tambien equivale a Inmaculada.

 

Es un antropónimo femenino registrado en la Academia de la Lengua vasca. La ragazza Garbiñe está llamada a ser referente del tenis español y puede que internacional. Suscitó una gran expectación el encuentro entre ella, una novata brillante, y una fornida veterana nº 1 mundial para quien el césped no tiene secretos. Muchos apodos le aplican a la gran jugadora de color ébano , pero ella no le presta atención, y en lo único que piensa es en batir records.

 

Serena es brutal en la cancha pero también es humanitaria y comprensiva. Enseguida calibra el valor de las personas. Por algo dijo al final del encuentro: No estés triste. Garbiñe. No tardarás en levantar una copa como esta.

 Dice el refranero “popular” a pesar de sonar a paradoja eso de “aunque la mona se vista de seda….” y le viene que “…de anillo al dedo” al hecho modernizador del partido que sostiene el Gobierno de nuestro país que trata de querer hacerse notar entre la ciudadanía añadiendo al logo característico un circulo con el que pauta el vuelo de su gaviota.

 

Sin duda un intrascendente movimiento ante el que la inmensa mayoría piensa en las cantidades a partir de ahora satisfechas por la cúpula nacional de la formación para consolidar el cambio en documentos, propaganda, banderolas en las sedes repartidas por toda la geografía y como no podía ser menos, en los carnets de los afiliados noveles pues no tendría sentido tener que modernizar la totalidad de sus integrantes ¿o tal vez sí? Todo depende del dinero recibido por los donantes anónimos a los que seguro les viene bien desembolsar algunas cantidades sobrantes de sus cuentas.

 

No obstante todo esto nos ha valido para saber algo más de ornitología pues si antes teníamos constancia de que la gaviota era un ave carroñera ahora conocemos que no era ese el animalito volador del logo popular, su nombre es charrán y entre las definiciones catalogadas en el diccionario figura el apéndice de tunante o pillo, la verdad es que algo más fino si suena todo hay que decirlo.

 

No es que me guste criticar por todo al Partido Popular, nada más lejos de mi intención no resultar lo suficientemente objetivo como para idear una constante ofensiva en los artículos de opinión; la cosa es más sencilla, son los populares los que nos sirven en bandeja tanta desconsideración sin merecerla. Sobran las malas interpretaciones en estos momentos sobre lo que es bueno o malo para los partidos en cuestión, la liza la promueven ellos mismos con los manejos absurdos de sus ofertas.

 

Toda esta política que se nos viene encima es producto de la mala fe de muchos representantes de carácter nacional e internacional como la Sra. Lagarde y su FMI, con esos estudios tan poco evidentes de que España está a la cabeza del crecimiento europeo; sin duda aquellas soeces palabras en sus disertaciones sobre la edad de ser o no útil a la sociedad le está siendo recompensada con unas observaciones parecidas a una desesperada formula de llamar la atención y ser perdonada que a una realidad que no se parece en nada a los estudios de su organismo.

 

¿Pero cómo es posible que sean tan maliciosos representantes del engaño dando a entender un crecimiento de las grandes empresas cuando los desempleados sufren las consecuencias de un largo periodo sin atisbo de encontrar trabajo? Realmente resulta ofensivo todo este espectáculo de mentiras que solo generan desafección ciudadana, incrédula ante la poca valentía del Presidente Rajoy en acallar discursos o análisis económicos desacertados.

 

Las intenciones de algunos por acaparar la máxima expectación posible para transmitir alivio en la sociedad española es tal que parecen ponerse de acuerdo en mostrar a España como modelo europeo, ya no es el Fondo Monetario Internacional (FMI), se añade a su discurso la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) dando a entender que nuestro sistema político ha conseguido el bienestar social suficiente con el que transitar más pausadamente por la Unión Europea (UE) alegando un crecimiento laboral que rebajará las listas del 20% de la población activa en el INEM ¿Hay que creérselo? Pues claro que no, porque semejante absurdo no se lo cree ni el ministro de Economía, que de ser ciertas todas las afirmaciones debería ser Presidente del Eurogrupo ya mismo, algo que al contrincante holandés no le gustará sin duda sabedor de lo incierto de las conclusiones por sus colegas alemanes; no podemos saber entonces las verdaderas pretensiones que conlleva lanzar declaraciones y estadísticas por todos lados si después la razón la llevan otros.

 

Lo increíble de toda esta situación sin embargo no son esos análisis poco menos que despreciados por los ciudadanos sabedores de la falta de sinceridad en sus formulas, lo incomprensible es que a la par de toda esta amalgama de estudios no se toma con la importancia debida esos que están realizados desde el asfalto, a pie de problema, como los de Cáritas, cansada de decir a los gobiernos en las autonomías y al Central que los niños en las cavernas de la pobreza son cada vez más numerosos y que la ayuda llega a cuentagotas desde algún donante caritativo que prefiere dar sus recursos a quien más lo necesita que a donarlos a los partidos para difuminarse entre sus enturbiados caudales.

 

Desde que la izquierda ya no es tan izquierda como su nombre indicaba ni la derecha se alinea lo suficiente para equilibrar posturas, los socialistas se parecen demasiado al espectador interesado en disfrutar la segunda parte del encuentro político. Y es que esa situación tarde o temprano llegará a ser trascendental y sumamente exigible por las circunstancias sociales y económicas de un país demasiado optimista desde el exterior y nada esperanzado a nivel interno en los hogares empobrecidos que aún mantienen un techo sobre sus cabezas.

 

Es buena la pluralidad de partidos políticos que suman ideas nuevas para rebatir aquellas obsoletas o simplemente intocables por alterar su ideología; claro que todo lo que sea sumar es bueno pero ¡Cuidado! Puede que parte de esa pluralidad venga provocada por deseos de protagonismo de unos nuevos líderes en el escenario político y que en su afán de sentirse fuertes por los resultados de las pasadas Elecciones Municipales y Autonómicas vean a un paso la entrada al Gobierno de España. Puede que se confundan de forma a la hora de querer hacerse valer por puro narcisismo, rechazando manos tendidas que quieren cambiar la forma de hacer política en nuestro país en un momento clave para ello y en ese afán de liderazgo caer en el error del desprecio a la experiencia.

 La vida, que por otra parte es un permanente proyecto de reformas, hoy precisa más que nunca reconsiderarse. De pronto, parece todo predispuesto para el cambio, y así es, pero hay que tener en cuenta el modo y manera de llevarlo a cabo, así como las preferencias y los sujetos de esas renuevas. Ciertamente, el mundo lo construimos entre todos y, entre todos, tenemos que activar aquellas transformaciones necesarias para seguir compartiendo espacios, o sea, conviviendo.

 

Para ello, uno tiene que cultivarse para sí, pero también tiene que dejarse cautivar por los otros cultivos, tan necesarios como los propios. Esta es la gran reforma que el planeta hoy precisa, crecer más con el espíritu para comprender que todas las manos son necesarias para desarrollarnos como personas. Por desgracia, somos esclavos del poder, de las finanzas, de lo económico; y en vez de ser más dominadores, tenemos que ser más servidores, más respetuosos con otras culturas, más considerados con los que menos tienen.

 

A propósito, recientemente una relatora especial de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, llamaba la atención al mundo, y sobre todo al gobierno de Belice, a garantizar el respeto del pueblo maya a la no discriminación y a la propiedad tradicional. Desde luego, cuando se pierde la consideración por el análogo, difícilmente vamos a poder avanzar hacia progreso alguno; puesto que el ser humano degradado, pierde hasta su propio valor espiritual, convirtiéndose en un ser perverso, destructor, y voraz.

 

Indudablemente, el saber humano es imperfecto, deficiente, se precisa la fuerza moral para complementarnos, sobre todo para implicarnos en el buen hacer de las cosas. Además, cualquier individuo no se desarrolla por sí mismo, sino en relación con otros; de ahí, que uno más se crezca cuanto más se asciende en valores humanos, en valores del propio espíritu. Una sociedad, materialmente desarrollada como un mercado, en continua opresión de oferta y demanda, nos lleva al vacío permanente. Por consiguiente, se requieren de nuevos aires, es verdad, para superar esta visión competitiva de mercado, para vislumbrar otros horizontes más compartidos, donde cada uno se sienta verdaderamente responsable de su semejante.

 

Esta es la auténtica solidaridad, la que nace de nuestro interior y que no se congratula únicamente con dar lo que nos sobra, sino adquiriendo un verdadero compromiso de auxilio permanente hacia aquel ciudadano más vulnerable. Hace tiempo que la insolidaridad humana es manifiesta en el mundo, solo hay que ver los muros que levantamos unos contra otros o las desigualdades que tejemos cada día unos en favor de otros. Precisamente las bolsas de pobreza subsisten por esa falta de fraternidad y por el abuso de los dominadores, más dependientes del egoísmo y del dios dinero, que de la asistencia a la voz de los que claman ayuda. Ante esta lamentable situación, pienso que es hora de activar reformas que nos hagan más humanos.

 

Lo vengo diciendo desde hace muchos años. Sólo hay que ver que gran parte de los territorios del mundo atraviesan graves crisis humanitarias, y nadie los aborda. La desesperación, la miseria, la denegación de dignidad, se ha convertido en algo que está ahí, y lo peor, es que el otro mundo del bien/estar (dudo que algún día pueda ser del bien/ser) permanece pasivo, sin inmutarse, ajeno a los tristes acontecimientos, viviendo tan solo para sí mismo. Sería saludable, pues, que cada uno de nosotros respondiéramos con menos indiferencia y más coraje interior; pero, claro, para ello hemos de convencernos, cada cual consigo, que la humanidad de la que formamos parte es una familia y, cómo tal, también todo nos afecta.

 

Todo lo contrario a lo que venimos observando. Ya ven, lo complicado que es llegar a acuerdos entre naciones, quizás porque escasea entre los ciudadanos esa pedagogía espiritual de donación total, gratuita e incondicional por principio natural. Verdaderamente, estamos todos llamados a vivir en el mundo, pero no del mundo, con lo que esto conlleva de privilegio para algunos y de desventaja para otros. Y, de igual modo, hemos de estar todos también en guardia ante una voz que pide clemencia para que deje de pedirla. Cualquiera de nosotros podríamos ser los demandantes de compasión.

Jueves, 09 Julio 2015 10:05

Abanicos políticos por doquier

por

Tras la oleada de noticias sobre el manejo europeo de la ex troika con los griegos, todo se sucede a borbotones entre las cúpulas de los países de la Unión.

Evidentemente los primeros casos de corrupción sacados a la luz pública vinieron de la mano de los interesados en acumular serigrafías de una escalada de deslealtades para con los ciudadanos a cambio de valerse de la indignación de estos para acaparar simpatizantes a sus diferentes formaciones.

 

Esta obvia conclusión se ha llevado por delante a varias docenas de malintencionados políticos a los cuales les sirvió el cargo que desempeñaban en los diferentes partidos para lucrarse ansiosamente de recursos ajenos mediante tramas urdidas a la carta. Lo que ignoraban aquellos que comenzaron la guerra con la intención de demostrar la falta de lealtad de los políticos con la ciudadanía es que esa serigrafía de aptitudes aparentemente dadas a conocer con el solo objetivo de agenciarse de la simpatía social, se les volvió en una ráfaga demoledora de fotocopias con el color de los billetes como modelo de semejanza.

 

En definitiva, que estas personas aparentemente integras se confunden ahora con los que antes profetizaban ladrones de recursos y que pasan a engrosar las filas de la más repugnante clase política posible. Es verdad que todo apunta a que durante los diferentes gobiernos que han pasado por Moncloa desde la entrada en vigor de la democracia en nuestro país, se han ido llevando un poco cada uno del erario público, la historia demuestra que siempre hubo ricos y pobres pero que estos ricos han estado del lado de los dirigentes para hacerse más poderosos pero, desde luego, estas generaciones políticas se han pasado de la raya y se sirvieron de la confianza de un pueblo gozoso de libertades, entusiasmado con la idea de poder opinar sin miedo y sin saber de la trampa de la salida, disfrutando de un nivel de vida, un Bienestar Social y una calidad del sistema envidiado en toda Europa y otras partes del globo. Pero es ahora cuando más duelen los hechos, la herida latente de verse robado por los que juraron defender sus intereses.

 

Es por tanto tan legítimo como de sentido común la desconfianza ciudadana hacía la clase política y la percepción de que somos meros instrumentos de introducir sobres en las urnas a la voz de quien mejor mienta. Sí, no es nada irracional pensar noblemente en que las cosas pueden cambiar, pero no de la noche a la madrugada queriendo cogernos en el mejor sueño; es irremediable lo que hasta ahora nos han hecho los diferentes protagonistas del poder en las décadas democráticas que ya llevamos a cuestas aunque se pueden poner limites a la degeneración de un Parlamento más parecido a un recreo escolar que a unos señores elegidos para defender la salvaguarda de los derechos de los ciudadanos.

 

Ya no se puede ver en el plasma un debate sobre el Estado de la Nación sin que salgan a relucir aspectos divergentes con la apariencia siempre de que uno es más ladrón que el del escaño vecino; eso ya debe pasar a la historia de la vida parlamentaria por ser tan ridículo como ineficaz perder el tiempo en semejantes trifulcas.

 

Las políticas confluyen por lados distintos con el simple manifiesto de querer ser contrarias en ideologías a pesar de ser idénticas en su base. Basta ya de promesas con gestos irrefutables venidos a cargar la mochila de recursos electorales siempre en las mismas fechas, con la cercanía del voto a la vuelta de la esquina todo son soluciones cuando antes no había ni un solo atisbo de ser posible una respuesta concisa a un problema expedito.

 

No somos más imbéciles que antes, ni menos honestos tampoco; somos ciudadanos que no entienden como en una crisis que se está llevando el bienestar de la sociedad al cubo de la basura y dotando a miles de españoles del carnet de pobre en la boca se atreven aún a decir que España va correctamente hacía el progreso o que la economía es perceptible en los mercados. Será en esos mercados a los que va a comprar el Presidente del Gobierno un sándwich de media tarde porque lo que es al mercado de los barrios cada día la caja esta más vacía y las colas de ciudadanos para hacer la compra brillan por la ausencia de recursos en los bolsillos.,

 

El dedo que señalaba al culpable se ha vuelto al que lo hacía con los mismos pronunciamientos; incluso nuevos dedos que salen apuntando a diestro y siniestro como valedores de la confianza ciudadana se están con el tiempo convirtiendo en protagonistas de sus equipos con el afán de llegar a capitanear sus formaciones bajo la estrechez de los deseos propios. Nadie se salva de este maremágnum de intenciones puestas en la mesa de las promesas sin cerrar la ventana, ese espacio libre por el que vendrá una ráfaga de viento impredecible que se llevará los programas al carajo cuando acabe el escrutinio y este sea a beneficio del más afortunado y no por ello merecedor.

 

La sociedad española se muestra indignada ante la avalancha de cambios que este Presidente, el mismo que pasará a la historia por ser el protagonista en época de recortes, corrupción y de la oleada malsana llena de indecorosas promesas de humo, ese que comienza a regalar en los oídos de sus más allegados colaboradores; eso de dar dinero a los funcionarios o de bajar el IRPF no cambia nada en lo concerniente a los beneficios más apremiantes que necesita la sociedad para seguir subsistiendo.

 

Los comedores escolares, los niños en la pobreza, las mafias que se lucran de las necesidades ajenas causadas por la indefensión de la falta absoluta de prestaciones, las tasas de otro personaje que recordará la enciclopedia española como el destrozador de la enseñanza y la cultura en el país envidiado por ella, la desidia de la administración para sacar a flote medidas con las que asentar las familias monoparentales y un empleo marcado por la precariedad de salarios entre otras muchas disfunciones sociales que nuestro país sufre desde hace ya más de una década nos hace repeler la voz de quien dice lo que no se ve por ningún lado, es decir, que va proclamando a los cuatro vientos un repunte de nuestra economía cuando lo que realmente se está afilando son los dientes electoralistas.

La idea aristotélica de que "el instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro", me ha dado pie a dar fundamento a este artículo periodístico. A veces uno se sorprende hasta de que pueda existir y cohabitar en ese proceso, pero realmente es la vida la que da vida o la que nos dona luz, es decir, sabiduría para dar prolongación histórica a un modo de pensar y de hallarse.

 

Por eso, en algunas ocasiones, uno se puebla de coraje y surge la esperanza, en base a unos valores compartidos, para contribuir a un futuro habitable para todos. No olvidemos, que al igual que los individuos, los pueblos nacen y mueren; pero la población persiste sobre el planeta, permanece como secuencia de la propia especie en el tiempo, a pesar de las muchas contrariedades que nos degradan la savia.

 

Ciertamente, a lo largo de nuestra historia hemos tenido la oportunidad de celebrar nuestra humanidad común y nuestra diversidad, pero creo que ha llegado la hora de reflexionar sobre tan importante cuestión de persistencia y permanencia. Sería saludable, pues, que coincidiendo con el día mundial de la población (11 de julio), nos replanteáramos cuestiones que son básicas, para que la cadena, tanto de convivencia como de existencia, no se tambalee o se rompa.

 

Para despuntar, somos tan minúsculos que cada ser humano puede nacer en cualquier sitio y formar parte de una cultura u otra. Nuestras poblaciones están observando, a mi juicio como jamás ha sucedido en nuestra tradición, procesos de mutua interdependencia e interacción a nivel global, que, si bien es verdad que toleran elementos problemáticos como las migraciones, tienen el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la familia humana, no sólo en el aspecto económico, sino también en el humano.

 

Por consiguiente, toda persona pertenece a la humanidad y comparte con la entera familia de los pueblos, la ilusión de un futuro mejor y la expectativa de una especie en unión. Dicho esto, conviene recapacitar sobre el desbordamiento del nivel del mar, que puede ser un auténtico problema. Téngase en cuenta que la cuarta parte de la ciudadanía mundial vive en zonas costeras o muy próximas. Por otra parte, multitud de moradores, especialmente en África, carecen de agua potable segura o padecen tremendas sequías que dificultan la producción de productos alimenticios.

 

Un problema, particularmente grave hoy en día, es el de la calidad del agua disponible, si nos atenemos a las muchas muertes producidas. Además, la vida en los ríos, lagos, mares y océanos, que alimentan a gran parte de los humanos, mal que nos pese, aparte de verse afectada por el descontrol y el despilfarro en la extracción de los recursos pesqueros, también sufren una gran contaminación.

 

Cerrarse en banda y no querer ver esta situación, por tremenda que nos parezca, para no corregirla cuanto antes, pienso que es cargar sobre nuestra conciencia el peso de negar la continuidad de algunas especies. Verdaderamente, el mundo está hecho para repoblarse continuamente de seres vivos.

 

Y en este sentido, para forjar un futuro mejor para las generaciones venideras, es imperioso promover una economía al servicio de toda la población mundial, así como activar una sana política, capaz de poner las instituciones al servicio de los ciudadanos, para superar presiones o cualquier otro síntoma de corrupción. Por eso, los Obispos de Nueva Zelanda se preguntaron qué significa el mandamiento "no matarás" cuando "un veinte por ciento de la población mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las futuras generaciones lo que necesitan para sobrevivir".

 

Tema grave, gravísimo, y aunque puedan parecernos palabras densas y fuertes, la crueldad radica en dejar que la desesperación de algunos no cese jamás en vida, mientras otros, hasta por divertimento, lo derrochen todo, sin importarles para nada el bien colectivo, adueñándose del planeta como si fuera exclusivo de los poderosos, obviando muchos gobiernos el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, cuando en verdad deberíamos responder eficazmente ante cualquier violación.

 

Pese a los enormes desafíos del momento actual, creo que han de propiciarse los debates a escala global y nacional sobre los derechos humanos y el desarrollo de la especie, centrándose a mi manera de ver, mucho más en el ser humano como tal, que es víctima y verdugo a la vez en tantísimas ocasiones, sobre todo a raíz del aluvión de deterioros humanos percibidos ante la falta de ética y, por ende, de humanidad perdida, proyecto que ha de ser recuperado cuanto antes.

 

Por desgracia, no se puede avanzar en la medida en que los políticos caminen obsesionados sólo por atesorar o agrandar el poder, en lugar de servir a la ciudadanía. Junto a este pelaje ha crecido, asimismo, una legión de oportunistas que únicamente piensen en el rédito económico, en vez de activar el capital humano, que es lo verdaderamente progresista y rompedor. Pensemos, que mientras más vacío esté el alma de los moradores, más necesitados andaremos de objetos de deseo; aunque luego, tras su uso, los tiremos porque ya no sirvan para nada.

 

Naturalmente la humanidad tiene que humanizarse con otros hábitos, para empezar renunciando a un mercado tentador y muy acaparador, sólo así podrá revivirse en esa deseada alianza entre la hoy maltrecha población y el actual maltratado medio ambiente. Hace falta, por tanto, que la población vuelva a sentir que todos somos parte de un todo, que tenemos una responsabilidad de poner orden en nuestras existencias.

 

De ninguna manera podemos resistir ante este huracán persistente de degradación moral que nos invade. No me cansaré de escribirlo, de vociferarlo, puesto que estoy sugestionado que burlándonos de la honestidad nos estamos engañando, primeramente cada cual consigo mismo, y después, mofándose de nuestra propia bondad interior, como si fuésemos un trozo de materia sin voluntad.

 

En consecuencia, es el momento de situar los problemas de la población en la perspectiva de un destino armónico, donde la decencia sea el abecedario permanente, mediante acciones conjuntas y valientes, para que cada ciudadano pueda hallar, por sí mismo, ese horizonte humanitario de autenticidad que engrandece al propio linaje. Todos somos conscientes de que ese camino no es fácil, porque se trata nada menos que de cambiar mentalidades, formas de vivir y de ser, pero confiemos en ese reforzarse como ciudadanía nueva, bajo el referente de la escucha a todo y a todos.

 

Hoy más que nunca, las personas de todas las culturas pueden influir de manera positiva unas en otras, cuando menos para hacernos reconsiderar nuestras acciones, crecidas por la violencia y la dominación de pensarnos dueños del universo. En cualquier caso, es bueno que nos interroguemos, y tengamos tiempo para hacerlo, máxime cuando cavilamos por un mundo más equitativo, y no escuchamos a los excluidos. Por ello, estoy convencido que la nueva población necesita otras motivaciones y, sobre todo, un camino educativo más acorde con la propia naturaleza creada.

 

En definitiva, lo que le ha pasado a nuestra población es que su retroceso está ahí, más allá de la crisis financiera; y, lo nefasto del momento, es no ir al corazón del problema, que radica en el desprecio por algunos seres humanos (los marginados) y en el menoscabo de buena parte del hábitat; a la que, por cierto, ya le cuesta seguir la secuencia de vivir y dejar vivir.

A cinco meses escasos de la celebración de las próximas elecciones generales, y por primera vez, tengo totalmente clara cual será la orientación de mi voto. En esta ocasión y sin el menor atisbo de duda ni remordimiento ¡¡votaré en blanco!! Podría hacer uso de la abstención para eludir el compromiso o utilizar el voto nulo, pero en el primer supuesto podría interpretarse como desidia y en el segundo, una falta de respeto a la norma que tampoco estimo correcto.

 

Tal irreversible decisión, a medida que transcurren los días, me proporciona la grata sensación de estar obrando acertadamente. No tengo por costumbre, tras haber participado en múltiples comicios, preguntarle a nadie a quien votó, como igualmente eludo el ser interrogado en ese sentido, y más aún, cuando el curioso cretino de turno, pretende que le justifique porque voté a fulano o mengano.

 

Si es voto es secreto ¿a que viene semejante indiscreción? No obstante, en la votación de noviembre y sin la menor intención de convencer a nadie, si siento el deseo de explicar y razonar los motivos que me inducen a proceder de tal guisa. Podría confeccionar una larga lista con mis discrepancias pero no ha lugar en este momento, sintiéndome satisfecho exponiendo tan solo tres argumento. Desde siempre, la propia ciencia política como los que la ejercen profesionalmente, han despertado en mi una especial curiosidad.

 

Tanto es asi que tras haber dedicado miles de horas a la lectura de programas, discursos, declaraciones, libros, artículos de prensa, entrevistas etc, y como no a escuchar y ver tertulias de debate, radiadas y televisadas, continúo sin entender el denuedo y la entrega que le dedican y la compensación recibida.... El primero de los motivos que justifica lo albo de mi meditado voto (joder que cursilada), es que en todas las formaciones y sin discriminación, más o menos ladina y sibilinamente, mienten, prometen y no cumplen, sino que además confunden y se desdicen.

 

El secreto consiste en añadir a declaraciones y manifestaciones la mágica palabra "democracia" y asunto concluido. Todo parece indicar una vez más, que el enfrentamiento se producirá entre la llamada derecha clásica representada por el Partido Popular y algo menos Ciudadanos, y la izquierda coordina por Podemos con la colaboración del el PSOE. IU y restantes formaciones afines. El Centro-Centro como tal es una entelequia que en política no existe, pero que los partidos añaden exprofeso a sus siglas, con la pretensión de aparentar moderación, de ahí que se autodefinan como formaciones de centro-derecha y centro-izquierda respectivamente.

 

En segundo caso manifiesto mi total discrepancia con los argumentos y estrategias que están empleando tanto el PP como Podemos. No me convencen en absoluto y rezuman demagogia por todos los poros. Veamos, en el caso de los populares, nuevamente se decantan por el empleo del miedo y la resignación, unido al milagro de la macroeconomía, como crecemos y lo bien que nos va (refiriéndose lógicamente a los de siempre), y en la oposición, los podemitas, con su cansino discurso basado en el rencor, resentimiento y la utopía. Aderezando en ambos casos sus proclamas con mil y una falacias para que los respectivos votantes no se equivoquen al elegir la papeleta de votación.

 

En el fondo, los cuentos tramposos y muletillas continúan siendo los mismos. Mientras unos siguen dando la matraca con temores y oscuros peligros, los otros contestan con el insufrible populismo de la felicidad y que no falte de nada. Arriesgado argumento de consecuencias insospechadas. Por último y en tercer lugar sobre mi inclinación al voto en blanco, pasa por una serie de cuestiones o preguntas, cuya contestación por parte de los políticos no convencen a nadie o a muy pocos.

 

Por ejemplo, la mayoría de los altos dirigentes, desde el Presidente del Gobierno, ministros y dirigentes del partido, hasta el último edil de La Almunia de Doña Godina o Villanueva del Trabuco, con independencia de la formación en que militen, indefectiblemente se declaran denodados trabajadores por y para los ciudadanos, ¿es que esperan que alguien a estas alturas se crea semejante mamarrachada? Su gran preocupación y ocupación desde que tocan poder, pisan moqueta, las secretarias les tratan de usted, y sus micciones son pura colonia, consiste en procurar satisfacción a su propio ego.

 

El resto ya lo conocemos porque nos lo cuentan los medios a diario. Al margen de lo expuesto en el párrafo anterior, existe otra cuestión que me intriga sobremanera consistente en averiguar que le induce a un alto dirigente político a ejercer de tal ¿La ambición de poder? ¿Deseo de reconocimiento público? ¿Los signos externos de su autoridad? Sorprende que siendo los sueldos declarados por nuestros gobernantes muy inferiores a los percibidos por sus colegas de los países de la U.E. se maten por ser incluidos en una lista electoral, cuando comparativamente con las percepciones de los directivos de empresas privadas son ridículos. Son muchas la veces en las cuales se vota a un partido y no precisamente por sus excelencias y desafortunada gestión sino para que no prosperen las siglas de la oposición. Concretamente algo similar sucede con los votantes del PP que deploran la corrupción congénita en su formación pero continuarán apoyándolo con tal restarle votos a los demás.

 

Tras el fracaso del 24-M cantidad de cargos del PP que no podrán ser recolocados en el partido y muchos de ellos, familiares y enchufados con cierta edad y escasa preparación para los cuales encontrar trabajo no será tarea fácil, pasarán a percibir el seguro de desempleo y a militar en el ejercito del paro Hasta ahora, en el momento de reflexionar y ejercer mi derecho al voto, siempre terminaba otorgándoselo al menos malo entre las distintas candidaturas, si bien, tal acto de magnanimidad a tocado a su fin ¡¡Que se lo ganen!! Y ya puestos a recortar, a partir del 2015, mientras no se modifique la actual Ley Electoral, desaparezcan las listas cerradas, se despolitice totalmente la política y se firme un pacto nacional anticorrupción, continuaré votando en blanco...¡¡Tiempo al tiempo!!

Jueves, 02 Julio 2015 13:17

La dolce vita de Varoufakis

por

Uno de los reportajes fotográficos más desvergonzados de los últimos tiempos ha sido el del celebérrimo ministro griego, Yanis Varoufakis, su rubia esposa y su espectacular ático con vistas al Partenón en la revista francesa París Match, cuya célebre divisa “Le poids des mots, le choc des images” (el peso de las palabras, el choque de las imágenes) pocas veces ha resultado tan atinada como en este caso.

 

El opulento y suntuoso estilo de vida de Varoufakis que retratan las imágenes del semanario francés poco casa con la situación de un país quebrado, sólo vivo gracias a la caridad europea. Ni la biblioteca del “azote de la Troika” ni la terraza con vistas al Partenón ni su forzado posado al piano ni su mesa de diseño rebosante de platos tradicionales del país serán, me temo, imágenes habituales en el actual gran enfermo de Europa.

 

Si eso era lo que Varoufakis quería insinuar, va a ser que nos ha tomado por tontos (hecho que, por cierto, explicaría muy bien su conducta presente y pasada con sus socios europeos). Bien al contrario, si algo prueba el reportaje es la sideral distancia entre sus dichos y sus hechos, además, por cierto, de su evidente confusión entre lo distinguido y lo hortera, patología propia del nuevo rico. Obviamente, la cosa no ha dejado indiferente a nadie que haya tenido ocasión de echarle el ojo encima.

 

Por eso llama la atención el silencio de sus fans por estas latitudes, estos de la estética desastrada que se desgañitan ante cualquier vestigio de opulencia. Pero, bueno, puede hacerse una lectura positiva de su inacción, que nos da la clave para ganar los favores de esta “famélica” legión. Si son ustedes ricos, sepan que estarán en su disparadero.

 

Pero bastará para conjurar el riesgo con proferir algunos eslóganes grandilocuentes contra el capitalismo, a favor de la solidaridad, la desigualdad y cosas similares y con comprarse una moto y una mochila. Con eso, rendidos a sus pies. Hay por ahí quién clama contra el acoso contra la patria fundadora de la democracia. Pero me temo que esa fue Atenas (y con muchos matices). Y la Grecia de hoy se parece a Atenas lo que Nápoles a la antigua Roma. Ahora falta que Varoufakis haga otro reportaje en su casa de las islas griegas. Podría llevarse a Pablo Iglesias y Ada Colau y allí, los tres, dejar fluir sus profundos pensamientos sobre lo ilegítimo de la propiedad privada y lo magnífico de ocupar casas ajenas. Nunca las propias, claro.  

 A poco que nos adentremos en el mundo observaremos que el aluvión de injusticias sociales nos dejan sin aire, así como la corrupción política que sufren todos los pueblos en mayor o en menor medida, lo que nos invita a reflexionar sobre ello. En relación a esto, personalmente pienso, que la cuestión no es tanto la renovación de personas como el sentido ético de la ciudadanía. Únicamente sobre esta conciencia moral es posible construir un mundo más humano, y resolver los problemas complejos y graves que nos afectan.

 

Hasta ahora ha triunfado la fuerza del poder económico, político, social, en lugar de la dignidad del ser humano como tal, despojado de cualquier interés de grupo. Así, en Europa, lo urgente actualmente es establecer vallas protectoras para el euro, en vez de establecer políticas sociales que nos lleven a conquistar un mundo más fraterno. Mientras en África y Oriente Medio, los incesantes conflictos armados obligan a una desbandada de desplazamientos humanos, en el centro de la cuestión cultural ha de incluirse abrir caminos a la auténtica libertad de la persona, ya que se hace todo lo contrario.

 

Hemos de reconocer, por tanto, que bajo estas realidades inhumanas, se resienta hasta el mismo fundamento de la convivencia, amenazada y abocada al mayor de los caos, a su disolución como especie; y, lo que es peor, a una verdadera inmoralidad que nos trasciende a un mundo de salvajadas sin precedentes. Por desgracia, las divisiones forman parte de la identidad humana.

 

En esto no hemos evolucionado. Nos puede la necedad del egoísmo, que llevado a sus extremas consecuencias, desemboca en la negación de la idea misma de ciudadanía. Ciertamente, nos hemos globalizado, pero el individualismo nos sobrepasa, para la cual cada uno se encuentra ante su verdad, totalmente distinta a la verdad del otro ciudadano. De este modo, va a ser muy difícil entrar en diálogo, avanzar, puesto que esta cultura pone radicalmente en duda los mismos pensamientos. En este sentido el cardenal J. H. Newman, gran defensor de los derechos de la cognición, afirmaba con decisión que "la conciencia tiene unos derechos porque tiene unos deberes".

 

Naturalmente, cuando todo lo hacemos subjetivo a nuestros propios negocios, la mundanidad toma posiciones privilegiadas. Es lo que está pasando en el momento presente. Estamos siendo gobernados por personas irresponsables, sin seriedad alguna, que anteponen sus avaricias a una vida de servicio a los demás, que es por la que han optado libremente. De ahí la necesidad, de unirse cada vez más, como hace setenta años lo hicieron un grupo de naciones, ante las cenizas y los escombros de la Segunda guerra Mundial.

 

En este momento Naciones Unidas cuenta con 193 Estados miembros y, tras de sí, con una historia verdaderamente elogiosa, con importantes frutos como el desmantelamiento del colonialismo, el triunfo sobre el apartheid, el mantenimiento de la paz en zonas en conflicto o la protección de los derechos humanos.

 

Desde luego, si en verdad queremos hacer una vida humana más condescendiente con la propia especie, o sea más íntegra para que nos haga mejores personas, hemos de intensificar la cuestión ética, o si quieren moral, y para ello, han de adquirir una importancia fundamental y decisiva las organizaciones internacionales. Lo prioritario ha de ser el ser humano más allá de las estructuras de poder, exigiendo un examen de las mismas y su transformación en una dimensión mucho más aglutinadora y universal. No cabe la exclusión ciudadana.

 

Todo esto da testimonio en favor de la obligación de unir ideas con la laboriosidad como virtud, que permitirá a todo ser humano, ser mejor ciudadano, crecer como persona. Por consiguiente, el progreso en cuestión debe llevarse a cabo mediante la ciudadanía en su globalidad y debe producir un bienestar global en la vida humana, lejos de quienes buscan asesinar, destruir y aniquilar el desarrollo humano y la cultura. Sin duda, tan importante como vivir es dejar vivir. Ahora bien, sin verdad, sin decencia y amor por nuestros análogos, todo se deja a merced de la lógica del poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, y lo que es más absurdo, con efectos destructores de la persona que lucha por el bien colectivo.

 

Ya está bien de mesianismos prometedores que son falsos y que forjan decepciones, ha llegado el momento de humanizarnos, y que el escándalo de las disparidades hirientes cese, para progresar como seres pensantes, más allá de las cuestiones económicas. Naturalmente, nos merecemos cohabitar en un mundo rico en intelecto, pero éste inmerso al servicio de toda la ciudadanía, especialmente de los más vulnerables. Convendría ponernos en acción y no enviar armas a zonas de conflicto, abrir escuelas en su lugar, reeducarnos en lo armónico.

 

Sería bueno, pensar en la imagen de un acorde sinfónico, todos los instrumentos suenan juntos, de manera coordinada, cada uno con su peculiaridad, y esto, en verdad, es lo que nos trasciende y emociona. Cuando se tiene una vida plena todo se fraterniza, y siempre encontramos la manera de acogernos y respetarnos desde esa diversidad. Claro, para esa colmada existencia hace falta la construcción de una sociedad más justa, donde todo el mundo pueda vivir bien y ser dichoso, contagiada por el amor principalmente y por una regla de hábitos coherentes con el espíritu del afecto.

 

Estoy convencido, por ende, que el ser humano tiene que aprender a quererse para poder respetarse mucho más, y aunque la verdad y la justicia no han de tener fronteras, tenemos que fomentar un sentimiento de pertenencia y no de exclusión como se ha venido haciendo en las últimas décadas. A mi entender hoy el mundo necesita prioritariamente escuelas de moral, pues, como decía Albert Camus, "un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada".

 

Es capaz de cualquier cosa. De matar al primero que se le ponga en el camino, de torturarlo para que se sienta mal, de atormentarlo con cuestiones crueles, y hasta de injertarle doctrinas macabras para que no pueda ser él mismo.

 

Cada día precisamos estar más en paz con nosotros mismos, y la manera de conseguirlo, no es otra que fraternizar, que convivir desde la clemencia. Lo que puede parecernos arcaico no lo es, puesto que no se trata de ejercer de compasivos, que también, pero sobre todo de personas equilibradas y es, esta sensatez, la que imprime el valor ético de nuestros actos. Allá donde la moral y las creencias son reducidas al ámbito exclusivamente privado, dificultosamente se va a poder formar una sociedad solidaria. Tengámoslo en cuenta. No le hemos prestado atención a esto, y la consecuencia, es el fracaso y el retroceso.

 

La grandeza de una especie, mal que nos pese, está en relación directa a la evidencia de su fuerza moral. Desprendámonos de autocomplacencias, e inventémonos, si acaso un nuevo código ético, de ética moral, como horizonte para un nuevo renacer más verdadero, más incluyente, más de la conciencia, más de nuestro específico interior en definitiva.

La pretensión de los populares de renovar el partido, a cinco meses de unas elecciones generales, no deja de ser una majadería un tanto chusca, al igual que reconocer a estas alturas que los dirigentes del PP, comenzando por el presidente, deben mejorar la comunicación con los ciudadanos en cantidad y calidad.

Tal urgencia tras haber transcurrido tres años y medio, abusando y desaprovechando su mayoría absoluta, sin escuchar ni hacer el más mínimo caso a las reivindicaciones de la oposición ni preocuparse de los españoles más desfavorecidos, ha constituido un auténtico despropósito, teniendo que haber sufrido el anunciado descalabro en los comicios autonómicos y municipales, para comenzar a reaccionar tarde y mal.

 

El eludir y postergarlo todo continua siendo su gran error de Rajoy y que los propios dirigentes de la formación, se culpen unos a otros de la desastrosa gestión realizada. Nadie con dos dedos de frente y ante la delicada situación en que se encuentra el Gobierno, puede permitirse el pasar 20 días deshojando la margarita para comunicar la escueta renovación del partido consistente en el nombramiento de cinco personas y tres de ellas totalmente desconocidas, cuando lo suyo habría sido comenzar prescindiendo de la Secretaria General, Cospedal García, cuya endeble gestión refleja el crítico estado en que se encuentra el partido.

 

Presidir una C.A. y a su vez dirigir el partido no es compatible Tampoco es de recibo que el presidente del Gobierno, admita y reconozca ahora que la corrupción en su formación ha causado más daño de lo previsto, cuando desde hace varios años fue repetidamente advertido de que tal lacra estaba instalada y perfectamente organizada en el PP. Sin ir más lejos, tómese como ejemplo el escándalo del “Caso Punica” cuyas ramificaciones y nuevos imputados continúan apareciendo. Cuando la golfería es compartida por tal cantidad de sinverguenzas, sucede los mismo que con los secretos, que son imposibles de ser guardados y pierden la condición de tales.

 

No es correcto tampoco que en algunos medios se haya ensalzado el ejercicio de autocrítica por parte del Jefe del Ejecutivo por reconocer verdades como puños, cuando lo merecido sería la mayor de las censuras por haber tardado tanto en asumirlo, y peor aún, tratar de taparlo descaradamente a lo largo de estos últimos años ¿o es que alguien puede creerse que ignorase todo lo que estaba ocurriendo?

 

Lo cierto es que se intentó por todos los medios ocultar tanta porquería por las posibles repercusiones pero con paupérrimos resultados. Afirmar como hizo Rajoy que “se ha pagado un precio altísimo en votos" por la innegable corrupción en el partido denota un descarado cinismo.

 

Aquí, los únicos que hemos contribuido con nuestros impuestos para engordar las cuentas de tanto sinverguenza somos los ciudadanos, más lo que queda por destaparse que irá apareciendo paulatinamente. Conviene recordar que en estas fechas los chivatazos están muy bien retribuidos… .

 

En esta ocasión padeceremos una de las campañas electorales más largas desde que se implantó la democracia. Serán cinco duros meses hasta noviembre incluida la ya iniciada precampaña, lo que supondrá que este año los políticos se quedarán sin vacaciones estivales, siendo el primero e iniciar la actividad como no podría ser de otra forma, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, quien adelantándose al resto de formaciones ya tenía perfectamente organizada su "Caravana del cambio”, hábil estrategia de inicio, consistente en recorrer todos los municipios con alcaldes vinculados a su formación política y comenzando por Cádiz.

 

El haber logrado descabalgar a Teófila Martinez de la alcaldía gaditana tras 20 años de permanencia, ha constituido un éxito rotundo con gran repercusión mediática que Iglesias, inteligentemente, capitalizará como argumento para fortalecer la idea de “cambio” que viene fomentando Podemos desde su creación para alcanzar La Moncloa.

 

En esta primera intervención, se mostró muy duro en su alocución contra el PP y Ciudadanos, castigando al PSOE con el látigo de la indiferencia, obviado a los socialistas en todos los sentidos como alternativa al Ejecutivo. Mire don Mariano, su gran error una vez más ha cosistido en llegar tarde y mal.

 

Seguir dando la paliza con el mantra de la recuperación económica y los milagros de la macroecomía como “único argumento” ya comienza a molestar. Entérese de una vez por todas, lo que los ciudadanos no perdonan ni perdonarán es la corrupción hasta las trancas instalada en el partido. Si todo lo que comunicó en su discurso el pasado jueves 18 se hubiese producido hace dos años, posiblemente, aunque con dudas, la situación actual sería distinta.

 

Está muy bien todo eso de salir a la calle y dar la cara, explicarse mejor, escuchar a los ciudadanos, etc. Pero se necesita algo más, como por ejemplo, que los cambios en el Ejecutivo no consistan en limitarse a cambiar a dos ministros, porque tal respuesta solo contribuirá a que se incremente el malestar ciudadano.

 

Como bien sabe, la pérdida de 4.000 concejales supondra muchos despidos incluidos toda la pléyade de “asesores” muchos de ellos procedentes de contrataciones de familiares, compromisos y amiguetes, los cuales, a partir de ahora, se convertirán en enemigos al tener que pasar a engrosar la cifra de desempleados y además resentidos. No cuente con sus votos ni el de sus familias y amistades para las generales…¡¡Tiempo al tiempo!!

Página 7 de 20

NG Anuncios Destacados


  1. ANUNCIOS DESTACADOS
  2. + PUBLICAR ANUNCIO VISIBLE EN TODO EL PERIÓDICO
Entrada no válida

Entrada no válida

Entrada no válida

Entrada no válida

Entrada no válida

JPG | PNG | GIF (MAX. 200X200px | 150Kb)


Entrada no válida

0,00 EUR


All CMS Templates