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La gran muestra de venta al por mayor de programas políticos comienza a abrir sus puertas todos los días de la semana hasta nueva orden. Los tenderos luchan por llevarse a sus estantes la mayor clientela posible dispuestos a quebrar cualquier iniciativa que les repercuta en sus estudios de análisis con los que sacar al menor precio el mismo producto y cuyos beneficios sean lo más parecidos a una estrategia baja en calidad pero con grandes dosis de satisfacción propia. 

Tanto el PP como los restantes partidos, en las actuales circunstancias, tendrán que asumir la cultura de los pactos con la más que posible desaparición de las mayorías absolutas en las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales, única forma eficaz para intentar erradicar, o al menos controlar el cáncer de la corrupción en su múltiples facetas, siendo los ciudadanos los primeros beneficiados, siempre y cuando los nuevos grupos políticas que se incorporen para la formación de gobierno mantengan limpia su trayectoria y no se presten a los clásicos enjuagues con posterioridad al pacto.

 

Concretamente en el Partido Popular, muy al contrario de lo que piensan algunos de sus dirigentes, La pérdida de votos tal como ocurrió en las pasadas elecciones andaluzas y vaticinan todos los sondeos de cara a las restantes, no obedece ni se les castiga exclusivamente por los recortes, sino por la insufrible ausencia de decisiones eficaces respecto a los casos de manifiesta deshonestidad, tapando, mintiendo y negando todo lo que han podido y que oliese a corrupción.

 

Nada más repudiable por ejemplo que mantener en el Gobierno a personajes como Ana Mato o la reciente aparición del caso “Púnica” organizado y controlado por el indeseable Francisco Granados, en presidio desde hace meses y con el descaro de que nadie supiese y menos denunciase lo que estaba sucediendo.

 

Todo ello sin tener en cuenta la tenebrosa trama Gurtel, retribuciones paralelas (sobres), dobles contabilidades y un largo etcétera, delitos sobre los que los españoles no perdemos la esperanza de que algún día sean juzgados y encarcelados todos los responsables de semejantes latrocinios y devuelvan lo robado.

 

A ministros y altos cargos del partido, como es lógico, ante tan oscuro panorama comienza a preocuparles no solo los nefastos resultados cosechados en los comicios andaluces sino lo que acaecerá con las restantes confrontaciones electorales, lo que les obliga a estar más pendientes de las encuestas que de sus respectivos cometidos.

 

Son miles de puestos los que están en juego y la sola idea de tener que abandonar sus poltronas y pasar a la oposición les resulta crispante, familias incluidas, comenzando por el propio Mariano Rajoy que sigue empecinado y convencido de que la mejor política pasa por “no hacer nada”, insistiendo en que con la consolidación de la recuperación económica será suficiente para triunfar nuevamente en las generales, negándose a que sus subordinados se planteen la profunda casuística del porque no reciben el apoyo de los votantes.

 

Ahora resulta, burda justificación, que ello es debido a un problema de comunicación, mantra que repiten todos cuan loros amaestrados en sus apariciones públicas, tal como se les tiene ordenado pero matizando que tal defecto ya está en vías de subsanarse…

 

En la última reunión de la Junta Directiva del PP, convención de figurantes sometidos al aplausómetro (aparato que mide con total exactitud la intensidad y duración del aplauso por zonas), acudieron los 600 notables de la formación conservadora para ovacionar a un líder en el que ya no creen pero temen. La frase de que “hay que distinguir entre lo importante de lo que no lo es” en boca de un aspirante a otros cuatros años en La Moncloa, produjo sonrojo y perfectamente asimilable a aquella otra que reza “detrás del último no va nadie”. Tales imbecilidades solo sirven para pronosticar un posible desastre.

 

Para los barones, miembros del Gobierno y cargos del partido, con Dolores Cospedal García a la cabeza, el escuchar otra vez más lo que ha supuesto el milagro económico y la creación de puestos de trabajo, algo en lo que por lo visto no han intervenido nuestros sufridos empresarios, verdaderos aretífices de la recuperación que pretenden apropiarse los políticos, lo escuchan con fruición y poniendo cara de haber sido sorprendidos con tal noticia se miran unos a otros en señal de reconocimiento y aquiescencia, encantados de haberse conocido, pero sin que a nadie se le ocurriera pedir la palabra para citar a nuestros cuatro millones y medio de parados más la legión de jóvenes magníficamente preparados que no encuentran trabajo en su país y están emigrando por miles. Los cónclaves de mudos, entre otros, sufren este tipo de inconvenientes.

 

El déficit del presidente y su Gobierno, donde nadie se atreve a manifestarse salvo raras excepciones, consiste en carecer de una política adecuada, ambiciosa y de calidad para afrontar la próxima legislatura y los desafíos que ello conlleva. Atacar Ciudadanos cuando es un secreto a voces que los propios barones:

 

Aguirre, Bouzá, Monago, Fabra, etc. Están preparando sus planes para alcanzar acuerdos postelectorales, constituye una solemne idiotez, cuando se trata de una formación que comparte valores democráticos y objetivos muy similares, con los que habrá que contar para poder gobernar muy posiblemente a partir del 2016. ¡¡Tiempo al tiempo!! 

Martes, 07 Abril 2015 09:40

¿Qué casta?

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Aunque parezca más tiempo, fue sólo hace unos meses cuando irrumpió súbitamente entre nosotros una nueva formación política, “Podemos”. Su líder, un joven profesor universitario que había ganado popularidad en tertulias televisivas y redes sociales, sostenía que los males de la política y la economía eran cosa de “la casta”, o sea, de los políticos de los otros partidos, dedicados a gobernar para sí mismos y no para la ciudadanía.

 

La nueva fuerza emergente, aseguraba, iba a encauzar la situación mediante ciertas recetas inspiradas por la “izquierda bolivariana” y, sobre todo, echando a la tal “casta”, que, sostenía, engañaba a la ciudadanía mintiendo sobre sus intenciones. Financiaba sus partidos por medios oscuros, cuando no ilícitos, incluyendo la evasión fiscal.

 

Reprochaba con dureza las faltas de sus contrincantes mientras ocultaba o disculpaba las de los suyos. Y, sobre todo, vivía ensimismada en torres de marfil mientras los ciudadanos se las apañaban para salir adelante. Tal mensaje pareció calar hondo entre los ciudadanos. La nueva formación encabezaba el apoyo público en las encuestas. Unos meses después, sin embargo, su estrella ya declina ostensiblemente.

 

Tal tiempo ha sido suficiente para comprobar que “Podemos” ha resultado ser un auténtico compendio de los vicios de esa “casta” de la que reniega. Desde su oscura financiación a su doble vara de medir, desde la mendacidad de sus propuestas (rectificadas semana a semana) a su ensimismamiento en las torres de marfil que son sus plazas universitarias.

 

La puntilla se la ha dado Andalucía, dibujando el peor de los escenarios posibles para Iglesias y sus seguidores. Sabedores de que nunca un partido de extremos podrá ganar unas elecciones en España, se lanzaron a una campaña para desdibujar su perfil de tal y presentarse como un partido sin color ideológico (con auxilio de relevantes exdirigentes de otro). Han fracasado estrepitosamente. Su primer encuentro con las urnas en unas elecciones relevantes ha mostrado que son para los ciudadanos la marca de la extrema izquierda política, sustituyendo a Izquierda Unida, como antes ésta sustituyó al Partido Comunista.

 

Encima, su proclamas reformistas le han sido en gran medida arrebatadas por otro partido de nuevo cuño, con un líder aún más joven y de mucha mejor imagen. Comprensible, pues, que Iglesias haya desaparecido del mapa político y sólo asome tímidamente en la crónica rosa, de la mano de su extraña relación con la dirigente de otro partido. “Podemos” no puede. El electorado, como si un Bécquer revivido fuere, le ha mirado a los ojos y le ha dicho “¿Qué es la casta? ¿Y tú me lo preguntas? Casta eres tú”  

Me gustaría que se avivara la gran cumbre de las verdades entre tantas reuniones de hipocresía. Únicamente desde una realidad exacta podemos hablar de reconciliación.

Viernes, 03 Abril 2015 12:19

Serias desavenencias en Podemos

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Si como todo parece indicar, Podemos pacta con el PSOE la investidura de Susana Díaz, en contra de la opinión y marginando a su candidata Teresa Rodríguez, cometerá un error garrafal y la consiguiente desafección de sus bases, poniéndose de manifiesto que ejercen el engaño con el mismo descaro que los partidos a los que definen como casta.

Siempre hay un motivo de acción de gracias, aunque sólo sea por vivir y dejar constancia. Asimismo, constantemente cohabita la necesidad de intimar con nosotros mismos. Al fin y al cabo, somos un abecedario de sensaciones e interrogantes. La exploración es innata con el ser humano. Vivimos entre la creencia y la increencia, entre la contradicción y la búsqueda, entre la mística del gran sacrificio del Calvario y la victoria de la Resurrección del Crucificado, entre el ser y el no ser, entre el instante preciso y la preciosa eternidad.

 

En cualquier caso, el mundo necesita con urgencia abrir las vías de la justicia; y , para ello, sus moradores han de ponerse al servicio incondicional de unos y otros, sin que nadie quede excluido ni como vencido ni como vencedor. La cuestión es fraternizarse para renacerse. Tantas veces hemos fracasado en conciliar la ecuanimidad con la autonomía de la persona, que en el planeta se acrecientan las mayores desigualdades. Muchas naciones viven hoy en día la peor crisis humanitaria de nuestro tiempo.

 

El peso de la desesperación que sufren vidas humanas es tan cruel e inhumano que debiera hacernos reflexionar. Tenemos que comprender a nuestros semejantes, a que el ser humano es lo único importante, y que no se deben establecer fronteras, ni tampoco frentes, entre ciudadanías.

 

Donde no hay solidaridad no puede haber justicia. Hemos llegado a unos extremos de ingratitud sin precedentes. Deberíamos dejarnos cautivar por el sosiego para crecer en pensamiento. Ha llegado el momento de respetar las conciencias de cada uno y de activar las energías suficientes para procurar el bien colectivo. Solamente el esfuerzo armónico de todos puede disipar este aluvión de horrores que nos sorprenden en cualquier esquina del orbe.

 

En este sentido, el Cristo que camina durante estos días por las calles del mundo es todo un referente, puesto que nos dio ejemplo con su vida.

 

En ese Crucificado se puede aprender el ejercicio sublime de este amor y de esta efusión de gozos; porque es algo que nace desde dentro, sin necesidad de maquillaje. Nos ha traspasado el alma tanto dolor; pero al fin, la luz del Resucitado nos trasporta hacia un horizonte de esperanza y consuelo. No hay mayor alivio que practicar entre sí la amistad como un auténtico hermano penitente, y máxime, cuando soportamos un mundo de injusticias que nos desbordan.

 

Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que cultive la verdad, en que viva donándose, reconciliándose consigo y con todos, en que haga lo que le dicte su conciencia, despojado de doctrinas mundanas, poniéndonos decididamente en acción, bajo el impulso del intelecto y al servicio del amor. Amar es lo que nos distingue y nos hace prodigiosos.

 

Es lo más hermoso a descubrir. No lo olvide. Encandilados a esa pasión por el deseo de amar, nos haremos más fácilmente cargo de este aluvión de inmoralidades sembradas. Y así, repararemos el verdadero sentido de adhesión y de la confluencia fraterna, abriéndonos de este modo a la solidaridad, e incluso nuestra propia muerte se convertirá en una puerta de esperanza. O al menos de luz. La coherencia, de solo predicar aquello que se practica, nos traslada cuando menos a un espacio real de ilusión. Todos necesitamos, en algún momento de nuestra existencia, alguna ayuda.

 

Lo fundamental es socorrer, madurar y crecer feliz, por muy adversas que nos parezcan las circunstancias. Dejémonos que la fuerza del amor encarrile nuestras vidas. A propósito, decía San Agustín, que "quien toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad y que quien a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia". Buen recordatorio para un tiempo repleto de hipocresías. Sí ese Cristo, en procesión por el mundo es nuestro modelo, instemos por medio de Él, la paz para el mundo entero. Pero, claro, esa concordia alberga en su interior la construcción de una sociedad equitativa.

 

El ser humano armonizado con su mismo linaje, siente esa llamada de auxilio como algo natural, y no ve en su misma especie a un contrincante o un enemigo. Esta es la gran asignatura pendiente. Volvernos familia para todos gozar de igual e invisible dignidad. Teniendo presente todo esto, es fácil entender que la fraternidad no requiere de justicia, porque ella misma es un acto justo, y, por consiguiente, un cauce para la paz, sustentado por el amor de amar AMOR.  

Miércoles, 01 Abril 2015 18:28

Nada nuevo para estrenar

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No se le revuelven las tripas a quienes manifiestan tener la solución al problema de la crisis económica que asola nuestro país y el resto del continente en el cual estamos inmersos y solo hacen los deberes cuando se acerca la fecha en la cual van a pasar una nueva prueba ante la ciudadanía, sabedores de que con la cara lavada y una buena presencia creen asegurado el porvenir de su bolsillo durante otros cuatro años de legislatura. Esta situación en la que nos encontramos, nos deja muestras evidentes de una falta de cortesía, honradez y ética de nuestros responsables políticos, más preocupados en salvar el falso pellejo de servir a la sociedad, que de ganarse el favor de su mandato desde el primer día de su elección en las urnas.

 

Es como le gusta al Presidente Rajoy decir ¡“patético”! ver como a pocas horas de que el reloj de aviso para el cese de actividades con carácter destinado a servir de protagonismo a su partido y por tanto al Gobierno que tan plasmáticamente representa, D. Mariano se dedique a recorrer media España con el único fin de cortar cintas, aparecer en fotografías y saludar de manera solapada a quienes esperan a tan esplendido personaje. La tristeza de inaugurar un hospital utilizando para dar boato a la situación, una camilla en la caseta de obra y unas batas blancas e inmaculadas al lado de los representantes públicos no es nada nuevo, ya se ha hecho con anterioridad en más de una comunidad –en la de Madrid en varias ocasiones- y estando la a anterior Presidenta, la Sra. Aguirre al mando de la nave ya se lució sobremanera con la primera piedra del Metro en la localidad de Torrejón de Ardoz, cuyas obras fueron un fiasco a los habitantes del municipio tras sufrir el acoso de las obras. No es nada digno de sacar como logros de esté Gobierno en tan sólo unas horas lo que según parece han tardado en conseguir durante toda una legislatura de recortes, ajustes, maniobras de defensa propia para poner a salvo sus intereses y ahora venir con el pecho henchido de satisfacción animando al elector a poner en la urna la papeleta con su nombre.

 

Un poco de seriedad les pediría yo a todos estos individuos que manejan los hilos de la sociedad según venga el aire de un lado u otro; es decir, la ideología por delante de los intereses de la ciudadanía y las creencias religiosas por encima de cualquier forma laica que se les presente y venga a deformar su carácter conservador de alto rango en los centros escolares. Lo que no ha tenido tiempo de inaugurar el Sr. Rajoy antes de que el gong sonase fue una nueva lista de peticiones urgentes que la sociedad española tuvo a bien presentarle y sin embargo, él guardo en el cajón del olvido a más ver.

 

Es obvio que ahora, ante el umbral de las decisiones que el pueblo debe tomar en menos de dos meses, no será capaz de rescatar del escondite en el que tenía precintado el programa que le dio el poder y nos devuelva a un conocido discurso en el cual o el gobierno de los populares gana o el país se nos va al garete. Como profeta en Moncloa, el Sr Rajoy y sus compinches del Gobierno pretenderán sacar a relucir los trapos sucios de todos los que se presten a ponerle el más mínimo obstáculo para molestar su tránsito hacía unos intereses más que reseñables hasta ahora, De lo que si podemos estar contentos es de que, al ritmo que ha ido toda la tramitación hasta llegar a los comicios electorales, numerosos municipios y ciudades de nuestra geografía se han visto afortunadas por el despliegue de obras en sus calles, edificios y plazas, incluso más de una nueva edificación coligada a servir de amparo para algún propósito oculto o tan sólo, una nueva imagen predestinada a ser evocada por algunos como el buen hacer de nuestros políticos.

 

Es decir, no nos vendría nada mal unas elecciones cada dos años y de esta manera tener aseguradas nuevas infraestructuras en el entorno del cual somos residentes. Pero esto no va a poder resultar nunca previsible de ser llevado a cabo pues la prueba está en que muchos de los edificios e infraestructuras que ahora se permiten inaugurar pasadas las elecciones y sacados o no los propósitos debidos, muchas de estas obras quedarán reducidas al olvido, mal gestionadas o simplemente, manidas por el oportunista de turno.

 

¿Qué es un teatro sin actores, un salón de actos sin ideas que atraigan al asistente o una plaza de toros que de vez en cuando, sirve para la actividad por la que fue construida? ¿Por qué existen plazas en municipios de nuestro país con el único afán de servir como espejo al partido que lidera con unas gaviotas o un clavel rojo en la mano? Desde luego, la cultura está por caer en saco roto si atendemos la gran desfachatez de quienes se muestran sumamente narcisistas con sus ideologías y no se les pasa por la cabeza la gran capacidad que tiene nuestra historia para servirnos en bandeja cualquier otra muestra de exposición que no sea la políticamente correcta. Los españoles –algunos- nos estamos cansando del gran número de despropósitos salidos de las formaciones políticas que abundan en nuestro país y que sin embargo, sufren el liderazgo común de los mismos personajes con distinto color en sus camisas.

 

A estas alturas del soliloquio al que nos tienen acostumbrados los líderes de nuestra política, sin otra obsesión que la de mantener su status por encima de todas las cosas, los ciudadanos ven la necesidad imperante de que salga alguien a dar la cara y decirle a los demás que por encima de todo, está la sociedad que les nombra y no la que ellos no nombran para no molestarse en sacarla del sumidero en el que la tienen inmersa desde hace años. Ya huele demasiado a podrido en las formaciones políticas, ya el aire enrarecido de sus malas artes se confunde con la insensatez promulgada por sus objetores –y viceversa-, ya la fetidez llega hasta casi la barandilla de los hogares españoles y sin embargo, los programas siguen sonando de manera diferente según sus hacedores.  

Cuando todavía los sesudos analistas, asesores, barones, diputados y toda la tropa dedicada a la “res pública”, continúa analizando las consecuencias y secuelas de las pasadas elecciones andaluzas, ya nos encontramos inmersos en la precampaña de los próximos comicios municipales y autonómicos a celebrar en mayo. Ha sido muy fuerte la paliza adjudicada por los políticos a la ciudadanía a través de mítines, prensa, radio, TV, debates y tertulias, pero lo mas deplorable es ver a ciertos personajes como se transforman en campaña electoral, se les cambia el gesto y no renuncian a fotografiarse con quien sea y cuantas veces se lo soliciten, repartiendo abrazos, tanto a niños como a ancianas con tal cara de felicidad, que no otorgarles el voto sería como una especie de canallada.

 

Actualmente ya ninguno utiliza corbata, incluidos los pertenecientes a formaciones conservadoras y como no, todos aplauden y levantan los brazos, con la única diferencia de que unos cierran el puño y otros muestran la mano abierta. Si nos centramos en los mítines, los distintos oradores nos regalan la mejor de sus sonrisas y con la camisa remangada, permitiéndose incluso toda clase de gracietas y chascarrillos sobre los líderes del partido contrario, que en ciertas ocasiones se convierten en insultos y descalificaciones.

 

En algunos casos, por aquello de interactuar con sus entregados simpatizantes, se permiten la licencia de preguntar al auditorio cuestiones como..¿Vosotros sabéis quienes son los que se están cargando la sanidad y la educación de nuestros hijos? En fin, todo un canto a la más burda y descarada hipocresía, gritándole a los asistentes hasta ensordecerlos, destacando en cuanto al tono empleado la presidenta de la Junta con su pobre y discurso. Lo más triste del caso es que una vez realizados el escrutinio y conocidos los resultados, la vida retorna a la normalidad, nada o muy poco cambiará y los que ya vivían holgadamente seguirán haciéndolo, mientras que aquellos que padecen penalidades, comprobarán que su voto no ha servido para nada, es decir, que seguirán ejerciendo de miserables.

 

Como última consideración sobre la la reciente confrontación, aclarar que la victoria de Susana Díaz (PSOE), tiene tanto de dulce como de amarga, dado que al no haber obtenido la mayoría absoluta para gobernar, va a tener que afrontar grandes dificultades con su investidura y ya veremos a que precio.

 

En cuanto a Podemos, cuenten lo que cuenten, la única verdad es que con los 15 escaños obtenidos les han colocado en su sitio, muy lejos de las expectativas de los sondeos de opinión como el CIS que les adjudicó 22 diputados o los 25 pronosticados por Pablo Iglesias. Los mismos que esperaba o alguno más su candidata en Andalucía, Teresa Rodríguez, cuyo rostro reflejaba perfectamente la merecida decepción, que será más dura en las futuras elecciones municipales y autonómicas. ¡¡Tiempo al tiempo!! 

Jueves, 26 Marzo 2015 09:41

La decadencia de lo moral

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El mundo necesita líderes con autoridad moral. Las simientes de odio son tan fuertes que la violencia prolifera por doquier parte del planeta. Además de andar atrapados por el miedo, la espiral de terror es tan acusada, que resulta difícil injertar lenguajes de paz. Todo está como muy convulso. Fruto de este malestar, que domina y enjaula el propio hábitat humano, germina un cúmulo de trastornos de salud mental como jamás se ha producido en otras épocas. Ahora bien, no tenemos que ser fatalistas con respecto a nada, todo en el fondo es previsible y prevenible. Es cuestión de poner remedio.

 

Todo se ablanda con el abecedario del afecto. Cuánto más practiquemos la ternura, mejor nos sentiremos en nuestro itinerario de vida. Como decía el inolvidable filósofo y ensayista español, Ortega y Gasset, "con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral". Dicho lo cual, pienso, que hoy más que nunca precisamos gentes capaces de llegar al corazón de la ciudadanía, que sepan entender, que convivan con la verdad, que inviten a la comprensión. Porque comprender, ciertamente, es comenzar a vivir armónicamente. Sucede a veces que se rivaliza porque no se llega a vislumbrar lo que pretende decirnos nuestro semejante. De ahí, la importancia de trabajar todos unidos para dar luz a los ideales y, de este modo, construir entornos dignos para todos, con ambientes donde la conciencia crítica sea tomada como costumbre.

 

El apoyo moral es fundamental para proseguir cualquier camino. Una sociedad que desprecia aquellos valores más universales y su propia naturaleza humana, se destruye asimismo y camina en un terreno de confusión consigo misma. Ningún país puede dormirse en los laureles. El sentido moral es vital, puesto que cuando se desvanece de una nación, también su estructura social camina hacia la hecatombe.

 

Tanto es así, que el verdadero signo de avance radica en el factor ético y moral. Tal y como está el mundo actualmente, necesitaríamos verdaderamente campos donde cultivar la decencia y la honestidad, sobre todo para no sentirnos violentos con nosotros mismos. Al respecto, apuntaba Aristóteles, que "la excelencia moral es el resultado del hábito". Naturalmente tenemos que ejercitarnos en la consideración hacia lo humano, aunque sólo sea porque forma parte de cada uno de nosotros. Nos volvemos buenos realizando actos de bien, equitativos realizando actos de justicia, valientes realizando actos de valentía; pero también nos volvemos violentos ejecutando el fanatismo, avivando la venganza en nuestros corazones. Y es que el mal es un invento de la mente corrompida, inmoral, devaluada hasta el extremo de estropear el más bello pensamiento.

 

A veces, yo mismo recapacito, sobre la necesidad de refugiarnos más en nuestros propios interiores espirituales, para crecer cuando menos humanamente. Otras veces creo que sería saludable alentar a la ciudadanía a tomar una postura de principios y, posteriormente, actuar con coraje moral frente a tantas atrocidades. Quizás sería aconsejable un poco de todo, cuando menos para tomar partido en la aceptación de la verdad como norma que ha de regir en todas partes del mundo. Naturalmente, la veracidad y la ecuanimidad no deben tener fronteras en un planeta globalizado. De lo contrario, la indignación moral será tan fuerte, que el caos y los desasosiegos no nos van a dejar vivir. En el fondo, esta decadencia moral que soportamos, es cuestión de saber digerir (y dirigir) lo ético y lo estético, de lo mundano y lo mediocre.

 

En cualquier caso, la mejor manera de vivir, tanto éticamente como estéticamente, o sea moralmente, reside en las puertas abiertas al encuentro con nuestra misma especie. Tenemos que reencontrarnos más allá de esta fría globalización. Estamos juntos, pero nos separa el aluvión de maldades que vamos activando a diario con nuestras hipocresías. Tenemos que pensar, que lo que nos ayuda a proseguir por el camino de los avances, es nuestra autenticidad de servicio, de generosidad, de entrega total al que nos pide ayuda. Indudablemente, hemos de ser más respetuosos para conducirnos, no sólo al conocimiento, también a nuestra capacidad de amar, sin condiciones, ni condicionantes. Hoy por hoy nos corrompen tantas simulaciones, dobleces, que deberíamos poner orden y concierto hasta en nuestra distintiva mirada. Que cada cual impulse su reflexión.  

Jueves, 26 Marzo 2015 09:39

Secuelas de las elecciones andaluzas

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Tras conocerse el resultado electoral da comienzo la etapa de las justificaciones. Todos pretenden tener razón y nadie sume culpabilidades ni responsabilidades. Varios barones del PP discrepan con la postura adoptada por Rajoy consistente en la no admisión de errores. El locuaz optimismo del presidente consistente en obtener una segunda victoria en las generales y muy buenos resultados en municipales y autonómicas, comienza a preocupar seriamente en los ámbitos de partido y Gobierno, que no coinciden para nada con sus estimacione. La ausencia de autocrítica supone un serio peligro para cualquier político.

 

No reconocer las evidencias y enrocarse en posturas utópicas, dificulta la regeneración de la formación conservadora, transmitiendo inseguridad a sus dirigentes y votantes. Esperemos que el presidente reflexione cuanto antes, admita sus equivocaciones y no le de por convertirse en otro iluminado "contados de nuves" como su antecesor en el cargo. Otra secuela más de las elecciones andaluzas ha sido la protagonizada por la presidenta de UPyD, Rosa Diez, en base a su peculiar egocentrismo, afirmando una vez más que las disidencias internas en su partido solo merecen indiferencia. Con su insufrible soberbia de siempre alegó que el partido es ella, pretendiendo demostrar que su figura está muy por encima de la militancia, no entrando en sus cálculos el compartir personalismos con terceros.

 

En cuanto a IU, continúa siendo incapaces de fidelizar el voto de sus simpatizantes, que si bien con anterioridad se incorporaban al PSOE, actualmente lo hicieron en Podemos. aunque estos últimos regresarán a la formación comunista en la medida en que el partido de Iglesias pierda fuerza. Siendo cantidad los que se oponen a reconocerlo, el bipartidismo ha sufrido un duro golpe, en esta ocasión protagonizado por el batacazo encajado por el PP en las pasadas elecciones andaluzas. El efecto conseguido por Rajoy, pretendiendo apoyar a su bisoño candidato, Moreno Bonilla, no ha podido resultar más negativo.

 

Alguien, entre sus múltiples asesores, debería haberle advertido que su presencia en Andalucía, donde es identificado como representante de la más rancia derecha, no cae nada bien, y los aplausos recibidos en sus seis días de campaña participando en los mítines, provienen de una militancia totalmente adicta y entregada. Ahora bien, una vez finalizado el proceso electoral, son muchos los que califican a Juanma Moreno como un eficaz candidato y eso constituye un error de apreciación. Cuando se pierde un tercio de votos y 17 escaños con respecto a los comicios del 2012, nos encontramos pura y simplemente ante un fracasado. Tema aparte es que se pretenda alegar justificaciones como el ser un desconocido en Andalucía, que dispuso de escaso tiempo y todos los argumente que se quieran añadir, pero….¿es que todo eso no se sabía antes de nombrarlo?

 

Para la casta popular, como sarcásticamente les apoda Pablo Iglesias (Podemos) a los miembros del PP, pasar en tres años de 50 escaños a 33, es un ridículo mayúsculo, que augura además un futuro electoral nada halagüeño de cara a las restantes confrontaciones. Otra vez más hay que reconocer que el Gabinete de Selección de la Moncloa ha cosechado un nuevo fracaso con la designación de Moreno, auspiciado por Arenas, Arriola y el mismo Rajoy. Por insólito que parezca, corrupción y nepotismo siguen sin pasar factura al PSOE a efectos electorales, que nuevamente vuelve a ser el partido más votado, de donde se deduce la total disociación entre lo publicado por los medios y la opinión ciudadana sobre lo que sucede en realidad, estimándose la lucha contra la corrupción como un problema secundario para los andaluces, lo que aparentemente no parece normal.

 

El voto de confianza que han recibido los socialistas una vez más, representa un apoyo a la continuidad del clientelismo como un sistema perniciosamente corrompido, pero a su vez, siendo admitido como algo consustancial entre una parte la sociedad andaluza que cuenta con 1.000 imputados y que por el momento no desaparecerá al menos durante los cuatro próximos años Sin la menor duda, el gran éxito de la presidenta de la Junta ha sido el mazazo asestado al PP por los votantes de “su” Andalucía. La pérdida de 17 diputados, representa una seria advertencia para el partido del Gobierno, cuya forma de interpretar y ejercer la política, está totalmente fuera de lugar a la vista de los citados resultados.

 

Susana Díaz fue criticada y con razón durante la campaña por lo pobre y limitado de su discurso rezumando un populismo exacerbante a golpe de tópicos y repitiendo hasta la sociedad los mismos argumentos, unido a su limitación de vocabulario, pero es precisamente este tipo de lenguaje y contenido lo demandado por una mayoría de votantes andaluces, y no solo de las zonas rurales. Las referencias del discurso de los populares a la macroeconomía les importan muy poco.

 

Tan pobrísimos resultados obtenidos por el PP, a pesar de haberse volcado el presidente del Gobierno y varios ministros apoyando su candidato en Andalucía, ha provocado que tanto Rajoy como sus dirigentes aparezcan ante el resto de la sociedad española como un partido que no despierta simpatías, exento de carisma y sin capacidad para atraer a las clases medias y mucho menos entre la juventud. El quietismo, indolencia, lentitud de decisión y pasividad impuesta por el Jefe del Ejecutivo y auspiciada por el aparentemente amortizado Arriola, que quizá sea sustituido por Machiavila, forman parte de este gran desencanto del que están impregnados.

 

La sociedad no pide caras nuevas, sino políticas nuevas ejercidas con otra agilidad que rompa con el inmovilismo arrastrado. Imaginamos que Rajoy, tras la amarga experiencia andaluza, al margen de las infinitas reuniones que mantenga con asesores, entenderá de una vez por todas que con su repetido mantra sobre el rescate, crecimiento económico y creación de puestos de trabajo, suponiendo que todo esto ocurra, acercándonos a nuestros vecinos europeos, no será suficiente para presentarse ante la sociedad como garante de estabilidad y recuperar la confianza de los españoles.

 

En cuanto a la irrupción de las dos nuevas fuerzas políticas, Podemos y Ciudadanos, sean bienvenidos porque propiciaran y dinamitarán una nueva forma de hacer política que será interpretado como una necesaria renovación y sin que ello suponga cataclismo alguno. Concretamente, la formación de los círculos con Pablo Iglesias a la cabeza, tal como venían apuntando los sondeos de opinión, se irá desinflando paulatinamente. Su líder tenía previsto obtener 23 escaños en Andalucía e igualmente, la encuesta del CIS les adjudicó 22, demostrándose que ambos fallaron en sus pronósticos.

 

En cuanto a su candidata, Teresa Rodríguez, con un discurso errático y más bien cortito, realizó una faena de aliño pero logró canalizar el voto de una mayoría de sufridos y resentidos. Sobre Ciudadanos, con sus 9 escaños, ha constituido todo un éxito con una candidatura prácticamente improvisada en muy poco tiempo, obteniendo unos resultados que jamás imaginaron, y todo ello considerando que si Díaz quiere gobernar tendrá que contar con ellos actuado como “bisagristas”, término de lo más desafortunado utilizado por Rajoy con la pretensión de ridiculizarlos y consiguiendo precisamente todo lo contrario. Por mucho que le moleste a los populares se han convertido en un partido que presentará una seria alternativa al PP, donde se refugiarán todos los desencantados y frustrados con el partido Popular, como ya ha ocurrido con unos cuantos miles en las recientes elecciones andaluzas.  

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