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Martes, 15 Diciembre 2015 10:40

Lo demás

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Quizás “El infierno son los demás” es la más famosa frase de las pronunciadas por Jean Paul Sartre. El pensador francés condensaba en ella el presunto resultado de sus sesudas reflexiones sobre el yo y el ser. Yo siempre he creído que su origen fue, en realidad, la terrible misantropía del filósofo existencialista. Porque los demás no son el infierno, ni mucho menos.

 

Dejó escrito Aristóteles hace ya milenios que el hombre es un animal social. Es decir, que convivir en sociedad, coexistir con los demás, es parte integrante de su propia naturaleza. Difícil resulta no darle la razón Pensemos por un momento en cualquiera de nosotros. Estamos (aunque sea en grado distinto) vestidos y alimentados y disponemos de techo, agua, energía, ayuda frente a la enfermedad o acceso a la cultura. Todas y cada una de esas cosas son el resultado de la cooperación de una multitud de individuos. Del auxilio de los demás. Sin ellos, las perderíamos en un suspiro.

 

La frase de Sartre, además de su misantropía, es fiel reflejo de soberbia. Advertimos, más que nunca, el valor de los demás cuando la enfermedad o el accidente nos privan de nuestras fuerzas y nos dejan en sus manos. Ahí comprobamos que, lejos de demonios, resultan ser nuestros ángeles guardianes, en cuyo cuidado y atención nos va la propia vida. Es una poderosa cura de humildad y una profunda lección sobre nuestra enorme capacidad de ayudar y procurar alivio. Por supuesto que también entre los demás anida la maldad y el egoísmo. Como lo hace en cada uno de nosotros. Los otros no son distintos de uno mismo. Son, simplemente, uno mismo en múltiples y muy distintas variantes.

 

 

La vida otorga a todos dones y virtudes, sean los que fueren. Pero, sobre todo, nos regala a los demás. En ellos está tanto el bien como el mal y es labor de cada uno atraer al primero y alejar al segundo. Pero sin los otros la existencia sería un camino solitario y miserable, que terminaría tan pronto las fuerzas cediesen. Así que Sartre hubiera, tal vez, debido filosofar menos y elegir mejor a sus amistades.

 

Que en las señaladísimas fechas que se acercan hallen entre los demás el afecto que sólo unos pocos, los nuestros, pueden prodigarnos. Felices Fiestas.

Para empezar, la sobreactuación y afectación que rodeó la preparación del Debate superó todas las marcas. Con un mes de antelación aproximadamente, Antena-3 se dedicó a martirizar sin piedad a sus televidentes, con tal proliferación de datos técnicos que resultó insufrible, como por ejemplo: dimensión del plató, iluminación, número de cámaras, etc. y otro tanto en lo referente a la puesta en escena, orden de intervención, medida de tiempos, que repitieron hasta la saciedad, descendiendo a matizaciones. Tal comportamiento por parte de la citada cadena, predispuso a la ciudadanía en contra del debate y comentarios previos durante dos horas, si bien, ignorantes de lo que presenciaríamos a continuación pero motivados por el morbo previo, el éxito de audiencia estaba asegurado.

 

No obstante, otro amplio colectivo de españoles que precisamente por la paliza previa y soporíferas explicaciones a que fueron sometidos, decidieron, con sensato criterio, abstenerse de presenciarlo, maliciándose que cuando algo necesita tal soporte publicitario previo, obededece e incita a la desconfianza y lo cierto es que acertaron plenamente por mucho que la mencionada cadena quiera apuntarse un éxito rotundo basándose exclusivamente en lo voluminoso de la audiencia.

 

Algo que también merecería ser sometido a un sondeo de opinión para conocer la opinión y grado de satisfacción de los que lamentablemente tuvimos el valor de soportarlo. En cuanto al gran problema de los líderes de los partidos emergentes, pasa por no tener nada que ofrecer en concreto ni poder presumir de eficacia ni méritos logrados anteriormente. Todo el esfuerzo de dichas formaciones se centra en demostrar que sus ofertas son mucho mejores o menos malas que las de sus rivales. Todos ensalzan su gran preocupación por España y los españoles, pero sin desatender, obviamente sus propios bolsillos. Todo postureo y puerca mentira pero ya engañan a muy pocos, dado que su meta continúa siéndola de siempre, es decir, conquistar el poder o bien el mantenerlo cuando ya se disfruta. Para prometer todos sirven, si bien la dura realidad demuestra que el nivel de cumplimiento es paupérrimo.

 

Todo cambia y evoluciona y los mítines orientados exclusivamente a la propia militancia, simpatizantes y convencidos, han perdido toda su vigencia y la eficacia es nula, quedando para acrecentar el ego de los respectivos líderes que los asistentes premian partiéndose las manos con sus aplausos, y que al día siguiente el exitoso evento aparezca en los medios de comunicación, cebándose normalmente la cifra de asistentes. Ahora, toda esa trasnochada fanfarria ha sido sustituida por actuaciones en los platos de TV, donde los aspirantes al poder, cantan, bailan, cocinan, tratando de mostrar su aspecto más humano.

 

En definitiva se trara de cazar al incauto a cualquier precio pero que les voten. Es triste comprobar como la ciudadanía está dispuesta sin el menor recato a perder su tiempo, aunque para este viaje no hacían falta tales alforjas, pero si además pretenden hacernos creer que lo presenciado a sido EL DEBATE DECISIVO, se convierte en frivolidad. Podría entenderse que tanto Antena-3 como los que ejercen la demoscopia defiendan y fomenten este tipo de encuentros, pero en este caso concreto, a pesar de la abultada audiencia, serán muy pocos los españoles que cambiarán la intención de su voto tras haber presenciado el debate de marras, y si lamentar las cinco horas perdidas aprovechando ese tiempo para leer un bien libro, disfrutar de una interesante película, o sin ir más lejos, entregarse al descanso y departir con los suyos.

 

Es curioso, pero al día siguiente nadie comentaba sobre el inane evento en ningún sentido y si pensando que ha constituido un gran negocio para la mencionada cadena que dedicó a cortes publicitarios unos 45 minutos. ¿Alguien nos podría facilitarnos el precio aproximado y pagado por los anunciantes? Como existe gente para todo, quizá algunos hasta disfrutaron, pero para la mayoría sensata el maldito debate resultó inútil y desconcertante. Esperemos que el lunes 14, Rajoy (PP) y Sánchez (PSOE), representantes del Gobierno y Oposición aporten alguna novedad y no nos obsequien con otra mamarrachada semejante.

Lunes, 14 Diciembre 2015 18:15

¡¡Quiero respirar y seguir viviendo!!

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Podríamos comenzar por un “oro salino compra aire fresco”, pero tendríamos que apostillar demasiados argumentos con los que seguramente debatiríamos horas; sencillamente esto no deja de ser una reflexión escrita de lo peligrosamente cerca que estamos de un catastrófico final solo visto en las grandes pantallas con personajes inventados.

 

Deseosos de que en París se llegue a un acuerdo provechoso con el que valorar como se merece el clima de nuestro planeta sacamos de nuestro gran arcón del conformismo las pláticas de educación óptimas con las que cree el ministro de Exteriores en sus exiguas esperanzas de intentar recoger unas cuantas monedas del galeón “San José” hundido por los británicos en unas aguas colombianas que ahora quieren atraer a las orillas de sus fronteras.

 

Y es que para arcones grandes, los del buque escondido en el fondo de un mar que no entiende de glorias pasadas, ni se somete a la legalidad de los que se mueven en una superficie deprimida por la mano del hombre; seguramente entre su acaudalado contenido vivan especies a las que el oro solo les ha valido para contaminar su entorno o abastecer superficies repletas de grandes corales esparcidos por el pecio de una madera tan arruinada como la tierra en la que habitamos.

 

Es insólito como las guerras de allá por el siglo XVIII vuelven a aparecer como causantes de conflictos nuevos; será que las confrontaciones bélicas nunca acaban con los años, es la única manera de identificar el hecho de usar la diplomacia con el único objeto de salvaguardar unos intereses que se piensan legítimos aún a costa de surtir de desacuerdos las relaciones internacionales entre países que se dicen coloquialmente “hermanos”. La realidad impera junto al sentido común y unos lingotes caídos en la eternidad de la literatura bien valdrían para subvencionar modelos sociales comunes a las naciones en litigio.

 

Lo curioso de todo este galimatías es lo poco provechoso que puede significar el haber encontrado un tesoro de dimensiones extraordinarias, si tal hallazgo lo posicionamos en la balanza de necesidades acuciantes de la población y tal demostración de riqueza la utilizamos por el contrario en satisfacer la vista de unos pocos visitantes de museos, respirando a través de una mascarilla conectada a un recipiente de aire fresco.

 

Ahora la riqueza de la que el mundo carece se reduce a conseguir un medio ambiente aceptable con el que sustentar nuestras pobres y endebles vidas, hemos estado abusando demasiado tiempo de un planeta que se subleva ante nuestros escépticos ojos causando catástrofes por todos los rincones del hábitat natural de los seres humanos, afectando como no podía ser menos al medio ambiente , su flora y fauna. ¿Dónde termina el final? no quiero resignarme ante semejante barbarie e inicio el camino a ninguna parte con la mochila vacía, con los pies descalzos y el estómago protestando de manera incisiva a la espera de algo que le aporte alivio. El sol cae sobre mi cabeza inundando de luz la debilidad de unos ojos que se cierran sin poder ver donde el final termina o empieza el desconocimiento de un mundo cruel e insólito forjado por la desnudez humana carente de sentido.

 

Los rostros enjutos destacan sobre las sombras inexpresivas e inmóviles deseosas de articular palabras sueltas, sin querer sobresalir más allá de lo que su espacio ocupa por miedo a destacar sobre algún otro personaje de un paisaje desolado. Lo fundamental de la coherencia se disipa en una nube de indecisiones acorde con el momento atrayendo marañas desperdigadas en busca del sentido común previo al despertar de una pesadilla que se repite de manera incesante en la constancia del tiempo.

 

Es increíble lo fantástico que es vivir en paz, maravillosa sensación la de no tener que saciar la satisfacción de otros para poder tener un poco de dignidad con la que disfrutar del hecho pasajero de estar vivo. Busco la sonrisa en mi entorno y si esta no existe, la fabrico de manera instantánea para favorecer el ambiente en el que respiro pausado. No espero que atraviese la frontera de mi humildad nadie que yo no quiera, mi tiempo lo comparto con aquellas cuestiones que signifiquen mejorar lo patético que resulta en ocasiones el ser humano y no en malgastar el único de mis tesoros el tiempo, en agregar más insensateces a la proclama de mis valores.

 

Podemos intentar no colapsar más de infortunios este mundo y aceptar por una vez, sirviendo de precedencia, que el viento al mover las olas de un mar tranquilo es pura dinámica, que el aire en la calle es vital para caminar sin fatiga por una Tierra a la que le demos el regalo de cuidarla con esmero, como ella ha estado haciendo durante siglos. (Esto es solo un bosquejo de lo que llegará a ser un relato algún día si no somos capaces de construir una sociedad justa y unos valores humanos conscientes de que todo acaba cuando ni siquiera hemos comenzado a disfrutar del hecho trascendental de vivir)…

No sabemos si realmente el objetivo de C´s y Podemos es desbancar al PSOE por serle inverosímil acabar con el PP o si, por el contrario, tan solo atienden disposiciones sin tregua para confirmarse como los presuntos aliados de estos últimos al acabar la campaña y sumar votos. No se entiende sino la fuerza con la cual atacan cualquier disposición de lossocialistasa la hora de presumir alianzas con estas formaciones emergentes, dejándole en entredicho a la más mínima oportunidad que se les presente.

 

Lo destacado es sin embargo la fuerza con la cual el Presidente del Gobierno aparece ante sus simpatizantes, dando por pasado el debate televisivo al que no dudo en mandar una avanzadilla con la intención de reconocer el terreno; por el contrario, el líder popular exalta a su vicepresidenta y difunde una imaginación de ganador exultante permitiéndose ocurrencias frívolas sobre los participantes en la escena. Y es que no se puede ser menos honesto políticamente hablando, ni utilizar la humildad precisa para difundir programas verídicos y proyectos sostenibles a la ciudadanía, soltando esperanzas al aire de unos micrófonos cansados de oír lo increíble como propaganda electoral sin fundamento.

 

Cabalgando a lomos de su ego y escoltado por un séquito de aduladores, el Presidente va disponiendo sus artimañas por esos lugares de nuestra geografía vaticinando un futuro prometedor de ser elegido y lanzando loas de caravana electoral diseñadas con el único afán de rellenar horas de trayecto entre localidad, municipio, aldea o capital que resulte atractiva.

 

Una curiosa manera de frivolizar la del Presidente actual cuando ataca a sus contrincantes afirmando la nula validez de sus programas pues ellos solos tienen la solución a los problemas de la ciudadanía; en conclusión, allá por 2011 dejo caer al Gobierno socialista con la única y malsana intención de llegar al poder teniendo esa solución de la que siempre habla y luego convierte en recortes y acuerdos con sus socios europeos a cambio de liderazgo. Sin duda una ruin manera de dejar sufrir a los ciudadanos y ciudadanas la vorágine de recortes y austeridad cuando podrían haber pactado alguna forma convenida cuando eran oposición y sin embargo eligieron esconder la mano para lanzar la piedra del caos, al objeto de después tratar de auxiliar con flotadores desinflados de un proyecto asfixiante.

 

Nadie parece estar dispuesto a pactar llegado el momento de tener que tomar iniciativas concluyentes con objeto de liderar un Gobierno con bases suficientes de una fortaleza aceptable destinada a traducir en programas recurrentes que afronten problemas de evidente urgencia. Es decir, que ninguna de las formaciones con posibilidades palpables entiende favorable sacar a la luz opciones que sin ninguna duda, saldrán del ostracismo llegado el momento de pactar para obtener poder. Toda esta situación se antoja predecible, casi se podría decir que hasta programada de antemano; dos partidos dados a la confluencia de sus proyectos entienden mejor guardar bajo la manga el as de una unión asequible de llegar a hacerla visible cuando la necesidad precise.

 

Por otro lado, el partido que resulto ser la gran primicia de la izquierda salido de la calle tras las manifestaciones que pedían igualdad de derechos a los representantes políticos, entienden que si destruyen al partido de izquierdas que se decía moderado, conseguirán satisfacer la demanda de votos capaces de resolver sus expectativas. Una situación impredecible para un final insólito parece ser lo que estamos viendo con motivo de la campaña electoral más problemática y difícil de cuantas hemos vivido en democracia.

 

Mientras los problemas están en la calle, en los hogares, en la nula responsabilidad de sus mandatarios, en la herida infectada causada por la austeridad y los recortes, en la pobreza infantil padecida en nuestro país y que en estas fechas sacude nuestras vergüenzas, los argumentos de los candidatos se confunden entre dimes y diretes a un electorado impreciso cargado de vulgaridades o sencillamente atacando la sensibilidad del conjunto de la ciudadanía con machismos, feminismos o posiciones inusuales de quien quiere ser elegido como mandatario de una nación agobiada por la crisis.

 

No han aprendido nada estos candidatos, sean emergentes o emblemáticos, la sociedad necesita de un enfoque real de las cuestiones precisas que atraigan recuperación a los ciudadanos y regeneración en los responsables institucionales, no un “tirar piedras al tejado del otro” sobre si quien no lleva tacones es más o menos de ese otro a quien la corbata le ahoga, el que ve el traje como apropiado o por el contrario, el que con cualquier cosita se siente presentable. Tendrán que afinar mucho los candidatos de aquí al próximo 20-D si quieren atraer votantes a sus filas utilizando para ello lo estrictamente preciso para dar confianza a la ciudadanía, sin variar el rumbo de sus programas con alusiones a los contrincantes y salvaguardando en los proyectos que presenten la protección a los que comienzan a estar hartos de sus promesas.  

El mundo no progresa lo suficiente, por mucho que se nos llene la boca de avances; es más, considero que, en ocasiones, tal vez demasiadas veces, se retrocede en la medida que cada día el ser humano es más dependiente de dominadores sin escrúpulos. Lo cierto es que la libertad no es únicamente para soñarla, es también para vivirla, como camino de esperanza, como estrella-guía, pues cada persona ha de poder ser ella misma, y no un producto de mercado. Téngase en cuenta que lo importante no es crear condiciones económicas favorables, que suelen desembocar en un final perverso, sino que también hay que activar la convicción interior, cada cual consigo mismo, de ser dueños de su propia existencia. De lo contrario, no seremos felices puesto que en la misma búsqueda interna nos sentiremos ahogados, oprimidos, sin fuerza para proseguir camino alguno. De nada va a servir la libertad de expresión, si la libertad de pensamiento, está tomada por los que mueven los hilos del poder. Lo mismo sucede con la libertad de movimiento, tampoco va servir de mucho, si luego nos encontramos con el muro de la exclusión. El día que deje de ser un privilegio de algunos la libertad de acción, y pase a considerarse un hábito a cultivar por todos los ciudadanos, entonces sí que habremos florecido responsablemente.

 

No hay que tener miedo a despojarnos de aquello que nos ata, luego, nadie tiene derecho a mandar sobre los demás de manera desenfrenada. De esta autonomía responsable del ser, es de donde ha de nacer una libertad ilimitada de conciencia, una libertad absoluta de cultos y de ideas, una libertad que nos impida ser esclavo de nadie; y, de este modo, poder pensar y hablar sin hipocresía, poder ser y actuar francamente. Con razón, el verdadero conocimiento y la autentica libertad se halla en los sembradores de la verdad y de la justicia y en el compromiso de cada individuo por el bienestar de nuestros semejantes. Estimo, subsiguientemente, que es una buena noticia haber pensado este año para conmemorar el día de los derechos humanos (diez de diciembre), en el tema de las "libertades" que se desprenden de la dignidad inherente a la persona humana, reconociendo que, con arreglo a la Declaración Universal de Derechos Humanos, no puede realizarse el ideal del ser humano libre, liberado del temor y de la miseria, a menos que se creen condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos, considerando, que la Carta de las Naciones Unidas impone a los Estados la obligación de promover el respeto universal y efectivo de los derechos y libertades humanas.

 

Dicho lo cual, si en verdad queremos progresar como especie humana, tenemos que coartar la tiranía de ciertos fanáticos que gobiernan con desprecio a las personas, con inmoralidad manifiesta, y con una libertad que no respeta la autonomía del prójimo. Precisamente, un día antes, el nueve de diciembre, Naciones Unidas, con motivo de la conmemoración del Día Internacional contra la corrupción, nos invita a romper estas cadenas, un complejo fenómenos social, político y económico, que afecta a todos los países para desgracia de todo el planeta. Por ejemplo, socava las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, pervertir el imperio de la ley y crear atolladeros burocráticos, cuya única razón de ser es la de solicitar sobornos. También atrofia los cimientos del desarrollo económico, ya que desalienta la inversión extranjera directa y a las pequeñas empresas nacionales les resulta a menudo imposible superar los gastos iniciales requeridos por esta actitud de podredumbre. Al final, la factura de todos estos desórdenes a quien más golpea es a los desfavorecidos, ya que el mundo y sus moradores no puede afrontar por más tiempo el gasto que representa la corrupción ni tolerarla. De ahí, lo importante que es unirse para luchar por la justicia y la equidad en el planeta, dejándonos guiar por la ética, la transparencia y la rendición de cuentas públicas, o sea, por la estética de un orbe fraternizado.

 

Además, sólo se progresa cuando se piensa en unión, haciendo de la unidad una apertura de horizontes, para poder mirar lejos y en qué sentido actuar, cuestionándonos con valentía nuestro modo de ser, de compartir, de administrar, de servir para procurar el bienestar de toda la ciudadanía. El mundo actual se enfrenta a diversos problemas, como la desigualdad, la discriminación y la intolerancia; a lo que hay que sumar, el cambio climático, el terrorismo y el extremismo violento. A mi juicio, el mayor progreso radica en inculcar una mentalidad de una cultura armónica, que reconsidere al ser humano como lo más importante, con una nueva conciencia del poder intemporal de la Declaración Universal de derechos humanos, haciendo todo lo posible para defender los ideales, entre los que está ese don excelente de la naturaleza como es la libertad con sentido responsable, algo propio y exclusivo de los seres racionales, y las aspiraciones ciudadanas, que son válidas para todas las culturas y todas las personas. Ahora bien, esta ansiada libertad, concedida indistintamente a todos y para todo, no radica en el capricho, sino más bien en la prudencia humana, que ha de considerarse legítima en la medida que nos ayude a crecer y a convivir.

 

En efecto, cada individuo es un buscador de vida, o de verdad si quieren, más allá de un corazón encerrado. Al fin y al cabo, todos tenemos derecho a vivir según los principios moralistas de esa autenticidad hallada. No se entiende, en consecuencia, que subsistan verdaderas persecuciones por motivos de pertenencia religiosa, e incluso se activen contiendas. Esto nos contradice como personas de verbo, nos hiere el raciocinio, y por ende, también dificulta la concordia y humilla algo tan níveo como la propia dignidad humana. Quizás, por ello, sería saludable educar para el ejercicio de la libertad, que, a mi manera de ver, ha de reconocerse lo más ampliamente posible y no debe restringirse sino cuando es necesario y en el modo que lo sea. Un mundo que avanza, efectivamente, es un mundo que se humaniza con un corazón solidario e ilusionante, que se reinventa cada día con una cultura de proximidad, de acercamiento, de encuentro y de diálogo.

 

Para ese cultivo, sabemos que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha sido galardonada hace años con el récord mundial Guinness por haber recopilado, traducido y difundido la Declaración Universal de los Derechos Humanos en más de 380 idiomas y dialectos: desde abjasio hasta zulú. La Declaración Universal es, por tanto, el documento más traducido, de hecho, es el documento más universal del mundo. Ahora nos queda darle fundamento, razón de vida, a ese lenguaje, donde cada ciudadano tiene derecho a ser oído, a decir lo que piensa o a dejar claro lo que quiere. Por desdicha, muchos pobladores de todos los países vienen expresando claramente que están hartos de que sus dirigentes les traten con humillación y haga caso omiso a sus necesidades. Habrá que escuchar más y, sobre todo, pensar en arroparnos más, máxime cuando miles de ciudadanos, mujeres y niños, son torturados hasta la muerte, violados, bombardeados, tiroteados, obligados a abandonar hasta sus hogares y privados de alimentos, agua, electricidad, educación o atención sanitaria. Se trata de gobiernos, o de colectivos, que siguen comportándose como verdaderos animales, sin importarles para nada el ser humano, y aún menos, el Día de los Derechos Humanos. Para ellos, todos los días son días de sangre en vez de días de luz y, el planeta, una selva para compartir un mismo odio en lugar de un mismo amor.

No hemos librado aún la batalla electoral con las últimas avanzadillas rellenando las mochilas de ideas, con el objetivo puesto en sacar todo el avituallamiento que sea preciso para alimentar las esperanzas ciudadanas en una política renovada con un carácter regenerador de la Constitución Española y ya está la Unión Europea dándonos avisos constantes sobre la intranquilidad de sus máximos mandatarios en que tras las Elecciones, el Gobierno entrante siga manteniendo su diálogo conservador y la intención de devolver la deuda contraída en la legislatura anterior.

 

Ya dejó el Sr. Rajoy preparados unos Presupuestos Generales del Estado para 2016 con la malsana intención de conocer de antemano que no se podrán cumplir las prerrogativas que en los mismos detalla, sabedor de que su derrota mayoritaria está servida desde hace tiempo y conocedor de que a regañadientes, la deuda de España es un hecho que no podemos obviar.

 

Desde luego, la formación entrante con o sin coalición aparente, tiene una buena tarea por delante para adecentar la situación de nuestra economía y atender las necesidades primarias de los ciudadanos. Comencemos a buscar de forma solicita una mejor perspectiva de atraer empresas lo suficientemente fuertes, por estar potencialmente sobrados de formación y condiciones humanas nuestro mercado laboral para surtir de puesto de trabajo todas las que atiendan nuestras demandas. Sigamos por desinfectar de virus destilados por el capital a la hora de confeccionar una Reforma Laboral sin parangón en Europa que no ha traído nada más que empleo precario y salarios indignos desde que fue aprobada por el Presidente Rajoy; tendremos que asistir a una nueva tomadura de pelo en breve sí el partido ganador o la coalición previsible, no toma cartas en el asunto y dispone una Ley de Educación fijada por un Pacto de todas las formaciones con sillón parlamentario; un pacto que revertirá sustancialmente en nuestra economía fortaleciendo el mercado de trabajo nacional en un país que comienza a necesitar la ayuda de los suyos dentro de las empresas que se ubiquen en su espacio.

 

Europa nada tiene que temer de España y sin embargo, es España la que tiene infinitas causas para no fiarse de la Unión Europea y aquella famosa “troika” que todavía no hemos olvidado y que tardaremos en hacerlo todos los españoles, inmersos en una deuda a la que atendemos significativamente antes de satisfacer nuestras necesidades primarias.

 

No se trata de revertir las disposiciones de la Reforma Laboral, ni desatender la demanda deudora de la UE, sencillamente nuestro PIB debe estar igual de equilibrado tanto para afrontar las obligaciones como para abonar las cantidades de una deuda contraída. Lo que no es de ningún modo aceptable es tratar de atender dichas demandas sacando el dinero de las pensiones tal y como viene realizando el PP o con un empleo tan precario que apenas llegue la nómina de los trabajadores para pagar las necesidades básicas.

 

Crecer y progresar de acuerdo a nuestras posibilidades no es hacerlo negando un futuro esperanzador a los ciudadanos. No obstante las promesas del ministro de Economía o las del Presidente del Gobierno no dejan de ser meros fuegos artificiales en una tormenta de ideas, ajustes y austeridad previsible por la formación en el poder al que aspiran de nuevo y que deben de quedar en papel mojado de la misma manera que desatendidas por infligir más sacrificio a los españoles.

Viernes, 04 Diciembre 2015 18:11

Un 20 de suspenses y suspensos

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 El Ejecutivo sigue sacando dinero del arcón de las pensiones en un nuevo intento de salvaguardar su prestigio y afrontar la deuda contraída con los socios europeos. Y es que las cuentas no fallan, todo lo contrario que los programas ficticios de quienes nada más llegar al Gobierno comenzaron a desvalijar los recursos que significan la supervivencia de las pensiones en nuestro país.

 

Nadie se puede creer que sin la creación de puestos de trabajo con los que aumentar la caja de las pensiones derivado de las cotizaciones el problema desaparezca de la noche a la mañana, al igual que pasará con los Presupuestos Generales del Estado para el próximo ejercicio, confeccionados de manera acelerada para influir en la legislatura que se promulgue como ganadora de las Elecciones Generales del 20-D.

 

Parece ser que la oferta de empleo promulgada por el Sr, Rajoy al comienzo de la legislatura que le otorgo la mayoría ha sido humo en el aire y la herencia que deja su mandato además de baldía, injustificadamente no cumplida a pesar del sacrificio al que ha sometido a la población española con sus recortes y austeridad insolvente.

 

Desde Moncloa mientras todo esto sucede se quieren tapar las deficiencias con el uso de interlocutores con la cara dura para afrontar los golpes del contrario; no es dudar de la valía o inteligencia de quienes están por debajo del máximo representante de nuestro país pero, lo ilógico supera a la realidad y esté decide tomarse el tiempo que crea necesario para debatir un programa que sin embargo, a nadie extraña sea un panfleto de lo que realmente pretende si logran movilizar un número de votantes que no se dan por exprimidos.

 

Para el partido en el Gobierno como no podía ser menos, la culpa de está sinrazón la tienen los medios de comunicación, expertos en cambiar la noticia según le venga en provecho, en lugar de disculpar al Sr. Rajoy de su desaparición en un debate tapándole la vicepresidenta.

 

Motivar a sus afiliados no parece dársele demasiado bien al desprecio de los populares en su afán por debatir tan sólo con el líder de la oposición socialista; los demás parecen no existir en la opinión del PP manteniéndose a una distancia marcada por ínfulas nada comedidas y sin embargo, pueden llevarse una desagradable sorpresa en el recuento de afectos a su programa.

 

Y es que, tan legítima es la Sra. Santamaría como cualquier otro dignatario o representante de una formación en el Gobierno, pero desde luego, es una falta de respeto y un acto de soberbia despreciar a los demás candidatos coincidentes en las elecciones a los que más bien parece, tiene un ligero problema de comunicación a la hora de tratar temas de actualidad política presumibles de salir en el debate como son la corrupción y la regeneración política tan proclive durante su legislatura y que ha acabado con frascos de tinta y acogotados titulares de prensa y programas de radio televisión desde hace tiempo.

 

De que hubiese sido preceptivo enviar al debate a otras vertientes políticas no tenemos ninguna duda, es obvio que el Sr. Garzón, representante de IU, que ahora pretende satisfacer la necesidad de los ciudadanos con una ideología de izquierda joven y cargada de nuevas inquietudes a través de Unidad Popular, tendría que haber tenido un lugar en la tertulia por representar a una formación emblemática desde la Transición Española con un moderado protagonista pero, los intereses también priman a la hora de promover un acto de semejantes características y como diría aquél “mejor lo que tenemos caliente que lo aún por calentar”, o lo que es lo mismo, para que más gente cuando ya está todo el aforo completo.

 

Estas cosas suelen ocurrir cuando no se tiene en cuenta la diversidad política de un país acostumbrado al devenir de los populares y socialistas, con el síndrome de una izquierda en concordancia con la permisividad del votante acostumbrado. Ahora trasciende la variedad de ideologías sin saber muy bien a que pretensión atienden, o tan sólo se valen del gran vacío de un líder sobrado de conocimientos, empatía y agradable de escuchar; más bien se vienen suscitando demagogos, habladores parlanchines sin una sinceridad plausible en su intervención bajo una imagen sospechosa y unos intereses a los que se podría tachar como siniestros.

 

Pero todo esto nos viene ”como anillo al dedo” pues han servido para espabilar a más de uno en su poltrona de conformismo barato y sin atender hasta ahora la disponibilidad de unos programas que de no cumplirse, deberían ser suficiente causa para desligar nuestra confianza de los que intentan ahora confundirla entre amasijos de disputas o amenazas al viento de sacar a relucir traiciones adelantadas o propuestas inherentes a una falta de prevención en sus palabras.

 

De momento tendremos que conformarnos con una alcaldesa como la Sra. Carmena en Madrid que pasea displicente bajo el brazo de su opositora Cifuentes, Presidenta de la Comunidad con afiliación popular. Para interpretar que con buena armonía y mirando por los ciudadanos, se pueden hacer grandes paseos a través de una democracia que tan sçolo quiere una intervención oportuna que le devuelva su frescura.

Miércoles, 02 Diciembre 2015 10:32

Gracietas, ocurrencias y virtuosismos

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El pretender justificar la ausencia de ideas y/o soluciones con la ridícula presencia de nuestros líderes en los platos de TV, no pasa de ser una vulgar estratagema para intentar incrementar el número de votos en las próximas elecciones generales del 20-D. Nadie con dos dedos de frente puede considerar que por conducir un cochecito (Rivera), encestar un balón (Sánchez), destrozar una canción (Iglesias) o darle una colleja a un hijo (Rajoy), mitigará el insufrible y vergonzoso 22% de paro, la desastrosa gestión de la Enseñanza y Sanidad o erradicar la corrupción.

 

Podrían tolerarse semejantes idioteces si en paralelo, cada uno de estos sesudos políticos, tras obsequiarnos con su particular gracieta, ocurrencia o virtuosismo, aportara dos o tres medidas eficaces para colaborar en la solución de los problemas apuntados. En las presentes elecciones generales, los mítines de polideportivo a militantes convencidos y con autocar incluido ya han perdido toda eficacia, están caducos y no motivan ni a los más fieles, y menos aún el tenar que tragarse las bondades de un programa que en muchas ocasiones tampoco se cumple. Ahora, lo suyo, es engatusar incautos a través de las cámaras de televisión.

 

Con la confusa información que aporta la proliferación de encuestas, todo parece indicar que el enemigo a batir en el debate a cuatro del próximo día 7 de diciembre, no es la representante del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (sustituta del mega ocupado y asustado Rajoy), sino al líder de Ciudadanos, Alberto Rivera. Partiendo de la base de que gran parte de lo que aparece en la caja idiota es asumido sin críticas y reconociendo que nuestros índices de lectura son paupérrimos, fácilmente se deduce que lo demandado por la ciudadanía son imágenes, con lo cual, todo lo demás, incluidos los debates, está sobrando. En general el español detesta hablar de política y ya no digamos la juventud que pasa olímpicamente del tema.

 

Prueba evidente de ello es el número de sesiones parlamentarias visionadas a lo largo del año, prácticamente ninguna, comenzando por los propios diputados, que son los primeros ausentarse o incluso no comparecer a las citadas sesiones Sin la menor duda, al menos en España, el parlamentarismo está fallando y las intervenciones de sus señorías, salvo raras excepciones, dejan mucho que desear.

 

Lo cierto es que se muestran mucho más sinceros apareciendo en un programa de variedades que soltando una perorata en el hemiciclo. Si en cualquiera de nuestras cadenas más visitadas se presentase un “Master-Chef" con la participación de los aspirantes a la Moncloa, sin la menor duda el primero en apuntarse sería Rajoy, los índices de audiencia resultarían desbordantes y el éxito garantizado. El empecinamiento de seguir ofreciendo más de lo mismo es un craso error. Concluyendo: los políticos deberán abandonar la persuasión, la mayoría aburren a las ovejas, pasando a ejercer la seducción, si bien hay que reconocer que en esta faceta don Mariano lo tiene un poco jodidillo...

Tenemos que despojarnos de guerras y sufrimientos. Es cierto. La realidad es horrible, sí quieren espantosa, pero tampoco podemos dejarnos atrapar por la tristeza y, aún peor, permanecer abatidos por el desconsuelo. Seamos personas de esperanza, de saber mirar y ver, pero jamás debemos asustarnos por nada, ni por nadie.

 

Al fin, todo tiene su momento, su revisión, nada es perenne, pues aunque la situación actual sea grotesca, con un color antiestético que nos reviente la mirada, debemos soportarlo con paciencia, pero también con valentía. Hay muchos, muchos pueblos, ciudades y ciudadanos, mucha gente, que sufre; muchas guerras, mucho odio, mucha envidia, mucha mundanidad anímica y mucha corrupción; pero todo esto caerá más pronto que tarde, o más tarde que pronto, y nos servirá para recapacitar, con la cabeza siempre en alto, sobre lo vivido y lo que nos queda por vivir.

 

Precisamente, es desde esta dimensión de la memoria, como construimos el presente y nos renovamos, mirando hacia adelante, pues lo peor que nos puede pasar, es quedarnos anclados en nuestra propia historia, sin hacer nada por nosotros, ni por nuestros análogos, o por el orbe mismo. Somos personas de acción y reacción, de andares y sendas, siempre en búsqueda y auxilio. Nos necesitamos unos a otros. Un equipo de socorro traslada en su coche a un niño al hospital. Una familia, en la que ninguno de sus miembros trabaja, puede comer caliente gracias a la solidaridad de la gente de su barrio. Una mujer maltratada por su compañero ha quedado a salvo, refugiándose en el piso de una vecina. Son acontecimientos tremendos que se repiten por todo el mundo.

 

Nadie estamos totalmente a salvo. Viendo estas situaciones se me ocurre pensar en tantísimos voluntarios que ofrecen su tiempo, su formación y sus recursos en las personas que más lo necesitan. Cuando bebas agua, dice un proverbio chino, que recordemos la fuente. El agradecimiento nunca está demás. Justamente por ello, el Día Internacional de los Voluntarios (cinco de diciembre) nos brinda la oportunidad de mostrar nuestra gratitud a las numerosas personas de bien que actúan con esa generosidad, y de animar a otros a que sigan su modelo.

 

Estoy convencido que este impulso humano, lo que hace es humanizarnos mucho más a todos, querernos por principio y abrazar un sistema de vida más esperanzador para todos. Partiendo del dicho: "de bien nacidos es ser agradecidos"; estos agentes de esperanza, que son los voluntarios, con su labor de servicio desinteresado e incondicional con el prójimo, sin duda contribuyen a generar un cambio positivo para otros, pero además, ellos mismos, también se ven transformados con su quehacer.

 

Por consiguiente, aplaudo a todos los que se donan sin condiciones, a los que trabajan gratuitamente en beneficio de la colectividad, a los que ponen su vida en riesgo por salvar vidas ajenas, pues su presente de lucha es nuestro futuro de fraternización, encaminado a prevenir conflictos, a socorrer a las sociedades para que puedan recuperarse de las inútiles contiendas, o la de prestar asistencia en las situaciones de crisis.

 

Evidentemente, el voluntariado se sustenta en los valores humanos, en la solidaridad más profunda, y en la confianza de su mismo linaje, transcendiendo cualquier frente o frontera cultural, lingüística, religiosa y geográfica. En este sentido, la misma Carta de las Naciones Unidas, al iniciar con las palabras "nosotros los pueblos", nos recuerda que idear soluciones para los problemas mundiales no es tarea sólo de los gobiernos, sino también de la ciudadanía en particular, de las comunidades y la sociedad civil en su globalidad.

 

La esperanza, -como decía el poeta latino Ovidio-, "hace que agite el naufrago sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado", y ciertamente, estos millones de voluntarios que se dejan la vida en promover un desarrollo para todos y la paz como horizonte, son tan necesarios como imprescindibles. Juntos vigoricemos los marcos institucionales en que se apoyan estos agentes que unas veces consuelan, otras reaniman y tranquilizan con su efervescente ilusión.

 

Unidos, utilicemos este recordatorio del cinco de diciembre, para activar el voluntariado como expresión de nuestra humanización y como manera de promover el respeto mutuo entre todos. Más allá de cualquier interés mundano, ha de prevalecer esa unidad de corazón, esa unanimidad de esperanza, esa armonía de los sentimientos en el amor, en el amor mutuo, tratando de ser compasivos unos con otros, considerados con nuestro análogo, dejando con humildad el lugar al otro que necesita de nuestro auxilio. Desde luego, el voluntariado que lo es de corazón, no sólo crea fortaleza, resistencia y solidaridad comunitaria, también genera un espíritu de reencuentro y concordia, consigo mismo y con los demás. Ellos son los primeros que descubren que hay más dicha en dar que en recibir.

 

Quizás ahí resida la verdadera felicidad, la que con tanto desvelo buscamos. Recordemos que al fin, cuando todo parece perdido, siempre hay un corazón que nos responde; es un vivo anuncio de que el ser humano jamás está solo, que camina con la humanidad de cada época, a pesar de tantas exclusiones que nos discriminan. Por tanto, el voluntariado constituye un vehículo sumamente necesario que permite que la población participe en la vida de sus sociedades, muy en especial aquellos grupos vulnerables y marginados, así como las personas de edad o los discapacitados.

 

De este modo, frente a la desesperanza que hoy día impera en el mundo, se contrapone el amor de multitud de voluntarios, dispuestos a dejarse los mejor de sí, en favor del otro, y que se manifiesta como cultivo de esperanza, a través de una implicación seria y responsable; no en vano, Naciones Unidas acaba de apostar por el voluntariado como el motor del desarrollo en Latinoamérica, contribuyendo a que los gobiernos rindan cuentas y respondan a las demandas de los ciudadanos.

 

Efectivamente, el programa Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) es el principal ente de voluntariado en el sistema de las Naciones Unidas, y su labor es encomiable: apoya la paz, ofrece socorro y promueve iniciativas de desarrollo en casi ciento cuarenta países. Naturalmente, este voluntariado beneficia tanto a la sociedad en su globalidad como a los individuos que lo ejercen, ya que refuerza la confianza, la solidaridad y la reciprocidad entre los ciudadanos, al tiempo que crea oportunidades de involucración.

 

Esto nos hace, reivindicar cada día con mayor tesón, el reconocimiento de los voluntarios, como fuerza motor de humanización, en un planeta muy deshumanizado. Está visto que el silencioso heroísmo de algunas gentes del voluntariado son una escuela de vida, con la clave de la esperanza, para los jóvenes y menos jóvenes, para todos nosotros en definitiva. En cualquier caso, no olvidemos que nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más renovado, si en el empeño ponemos coraje y esperanza, o lo que es lo mismo, fortaleza y voluntariado.

Sábado, 28 Noviembre 2015 10:42

Por una firma se empieza

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Parece ser que la distancia y el tiempo impiden llegar a profundizar en el sistema político de nuestro entorno, más bien diría que son las cuestiones que salen a la luz la única versión capaz de verificar si una cosa es cierta o por el contrario, se difumina en el infinito de nuestra ignorancia. Teniendo un punto fijo como referencia absoluta de todo y manejando la teoría de la relatividad que hace un siglo elucubro Einstein sacamos nuestras propias conclusiones sin frivolizar demasiado para constatar la irrealidad de un Gobierno ausente de sus responsabilidades.

 

Así las cosas, el paso del tiempo constata dicho parecer, demostrándonos que la desaparecida imagen del Presidente del Gobierno en debates públicos con los que desarrollar su programa a la ciudadanía observadora, dedica ese tiempo en acudir a programas de radio o audiovisuales con el propósito de diseñar una imagen ficticia de locutor en retransmisiones deportivas e invadiendo la dignidad de los españoles con semejantes actos.

 

Se ha puesto de moda la demostración banal de que los representantes políticos que aspiran a gobernar España son ciudadanos normales, divertidos o esposos ejemplares, dejando a un lado la única exigencia de los votantes, la de mostrar su calidad como futuro mandatario de un país escéptico a las ridículas excentricidades de sus políticos y alejados de su confianza por méritos propios.

 

Ni tan siquiera la incongruente amenaza a la que nos enfrentamos con el terrorismo sirve como alianza entre todos los integrantes de las diferentes formaciones políticas inmersas en las cercanas Elecciones Generales de un mes cargado de sueños y esperanza en el año venidero; por el contrario, los que más se mezclaban con los ciudadanos, engrandecidos por la mala imagen de corrupción de los partidos emblemáticos, entienden inútil la reflexión de los dirigentes del continente y se cruzan de brazos en las conversaciones sin atisbo de bajarse a la realidad palpable de que sin la alianza de todos nada es plausible de dar soluciones al problema.

 

Otros, por el contrario, ni se molestan en asistir a la mayoría y dejan vacío el lugar donde estampar su firma contra el terror al que nos enfrentamos a diario con la amenaza del sinsentido en el horizonte. Y es que sin que sirva de precedente, al menos una vez la gran mayoría de representantes aboga por un Pacto de Estado con el que proteger a los ciudadanos de las amenazas a las que están sometidos a diario por un fanatismo sin parangón en los últimos años. No es que sirva de demasiado el atender a una ideología partidista a cambio de desaparecer de la mesa común en la que estampar su aprobación para la creación de ese escudo de salvaguarda pero al menos, la intención de los partidos que debe primar sobre todo lo demás deja relevancia de sus deseos.

 

En fin allá cada cual con su peinado, al que le guste el traje que se lo ponga y al que deja a un lado la responsabilidad de sus afiliados le sirva de provecho ¿o el día 21 le valdrá de algo su gallardía? Ya veremos. No hay por otro lado duda alguna de que nunca mejor usado nuestro refranero “las cosas de Palacio van despacio”, pues es así como el Presidente Rajoy persiste en Moncloa con su desgana a acometer proyectos de defensa con el resto de aliados europeos; la cercanía del 20-D le hace tomar con precaución posibles compromisos de los que teme arrepentirse ante la proximidad de los votos.

 

Más fácil lo tienen los socialistas, apeados del poder con la crisis en apogeo de la que con esa “herencia” tantas veces proclamada por el Partido en el Gobierno, aspiran a desbancar de la primacía conseguida por el efecto de dicho caos económico a la política de austeridad; ni tiene tampoco nada que perder el partido que sigue emergiendo a costa de los insatisfechos pues, a la vista de los estudios analizados se pronostican como medalla de bronce en la gran olimpiada de una regeneración política ya esperada hace años.

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